El Institut Català de la Salut (ICS) ha sido condenado a indemnizar con 85.000 euros a un hombre que sufrió un ictus diagnosticado de manera tardía, lo que agravó sus secuelas. Esta resolución fue emitida por la magistrada del Juzgado de lo Contencioso Administrativo 6 de Barcelona, quien ha determinado que hubo fallos en la atención de Urgencias en el Hospital Vall d»Hebron.
Según la sentencia, el paciente fue diagnosticado más de 24 horas después de presentar los primeros síntomas de un ictus, lo que provocó una pérdida de la «ventana terapéutica», el periodo crítico en el que los médicos deben actuar para mitigar el daño cerebral. El afectado padece de afasia mixta y síndrome frontal, condiciones que deterioran su capacidad de lenguaje y han incrementado su grado de discapacidad de categoría 1 a 2.
Los hechos ocurrieron el 21 de enero de 2022, cuando el paciente se presentó en el Centro de Urgencias de Atención Primaria (CUAP) Casernes de Barcelona. Mostraba un estado de desorientación, confusión y dificultades para hablar. Tras una evaluación inicial, se activó el Código Ictus, que establece un protocolo para el tratamiento urgente de derrames cerebrales, y fue trasladado en ambulancia al Hospital Vall d»Hebron con la documentación que indicaba un posible ataque isquémico cerebral.
A pesar de la activación del protocolo, al llegar al hospital no se le diagnosticó correctamente. En su lugar, se le atribuyó un «cuadro confusional» y «encefalitis de origen vírico». Esta confusión en el diagnóstico y el fallo en el triaje inicial retrasaron la valoración del neurocirujano, que no atendió al paciente hasta transcurridas casi 24 horas desde su ingreso en Urgencias.
La sentencia subraya la importancia de un diagnóstico temprano en casos de ictus, donde cada minuto cuenta para evitar daños irreversibles. Este caso pone de manifiesto la necesidad de revisar los protocolos de atención médica en situaciones críticas para prevenir que errores similares ocurran en el futuro.













