Aramco, la mayor petrolera mundial, reportó un incremento del 25,1% en su beneficio neto durante el primer trimestre de 2026, alcanzando los 122.008 millones de riales saudíes, equivalentes a 33.600 millones de dólares o 27.600 millones de euros al tipo de cambio actual. Esta cifra supera con claridad los 97.543 millones de riales obtenidos en el mismo periodo del año anterior.
La compañía atribuyó este crecimiento principalmente al encarecimiento del petróleo, motivado por la inestabilidad geopolítica en la región, especialmente el conflicto en Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial de crudo. En ese contexto, Aramco destacó la «resiliencia y flexibilidad operativa» de su negocio, que ha permitido mantener su rendimiento a pesar de las dificultades.
En cuanto al flujo de caja derivado de sus operaciones, la empresa estatal registró 30.700 millones de dólares, ligeramente inferior a los 31.700 millones del primer trimestre de 2025. El flujo de caja libre también descendió a 18.600 millones de dólares desde 19.800 millones, afectado por una acumulación de capital de trabajo de 15.800 millones. Las inversiones de capital durante estos meses alcanzaron los 12.100 millones de dólares, destinados a respaldar los planes de crecimiento de la compañía.
El consejo de administración de Aramco aprobó un dividendo de 21.900 millones de dólares correspondiente al primer trimestre, lo que supone un aumento del 3,5% respecto al año anterior, con el pago previsto para el segundo trimestre de 2026.
Respuesta a la crisis geopolítica y estratégica del oleoducto Petroline
Amin Nasser, presidente y consejero delegado de Aramco, resaltó que estos resultados reflejan la fortaleza operativa de la empresa en un entorno marcado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como el cierre del Estrecho de Ormuz. En respuesta a esta situación, Arabia Saudí ha incrementado el transporte de petróleo a través del oleoducto Este-Oeste, conocido como Petroline, que conecta los yacimientos del este con el puerto de Yanbu en el mar Rojo, alcanzando su capacidad máxima de siete millones de barriles diarios.
Esta infraestructura estratégica ha sido clave para mitigar el impacto de la crisis energética global, al ofrecer una ruta alternativa para el suministro, especialmente ante las restricciones en el transporte marítimo en Ormuz. Nasser subrayó que estos acontecimientos evidencian la importancia vital del petróleo y el gas para la seguridad energética y la economía mundial, recordando que un suministro estable es imprescindible para el correcto funcionamiento global.
A pesar de los retos, Aramco mantiene su enfoque en sus prioridades estratégicas, aprovechando tanto su infraestructura nacional como su red global para superar las interrupciones derivadas del conflicto regional.
El anuncio de estos resultados llega en un momento de cambios en el mercado petrolero, tras la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP y la decisión de OPEP+ de aumentar la producción en 188.000 barriles diarios a partir de junio, movimientos que podrían influir en la dinámica del sector en los próximos meses.











