La Pajarita, una de las bombonerías más emblemáticas de Madrid con más de 170 años de historia, prepara su regreso al corazón de la capital. Tras casi un siglo en la Puerta del Sol y años de actividad en otras ubicaciones, la empresa familiar abrirá este verano un nuevo local en el número 5 de la calle Marqués Viudo de Pontejos, muy cerca del kilómetro cero.
El negocio fue fundado en 1852 por Don Vicente Hijós y Palacio en el número 6 de la Puerta del Sol, donde permaneció más de un siglo. Sin embargo, en 1991 el edificio fue declarado en ruinas y sometido a una profunda reforma que dejó intacta únicamente la fachada. La subida desmesurada del alquiler hizo que la bombonería tuviera que abandonar ese espacio, aunque nunca se perdió el deseo de volver a sus orígenes, según relatan Carlos de Lemus y Rocío Aznárez, tataranieta del fundador y actuales gestores del comercio.
Desde entonces, La Pajarita mantuvo su tienda en la calle Villanueva, en el barrio de Salamanca, además de contar con presencia en espacios de Patrimonio Nacional y hoteles de lujo en Madrid. La pareja, reconocida con la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo por su contribución al comercio histórico madrileño, dedicó siete años a buscar la ubicación perfecta para su regreso, eligiendo finalmente este edificio protegido por Patrimonio, construido en 1961, que permanecía cerrado desde antes de la pandemia.
Un proyecto de restauración que une tradición y artesanía
Las obras de restauración han permitido recuperar elementos originales, como unos escaparates de madera de 1957, que serán protagonistas nada más entrar. La sala principal estará decorada con detalles palaciegos, entre ellos una escalera emblemática y una lámpara colgante de cristal. Cuatro mostradores albergarán cientos de tarros de cristal con los tradicionales caramelos y chocolates de La Pajarita.
En un guiño a la artesanía tradicional, la empresa encargó la fabricación de unos 400 botes de cristal a la Real Fábrica de Cristales de la Granja de San Ildefonso. Gracias a la intervención de un artesano veterano, se encontró el molde original de los tarros de caramelo, lo que permitió reproducirlos fielmente y mantener viva la tradición centenaria. Carlos de Lemus subraya que para ellos no hay otra forma de hacer las cosas que respetando el oficio y la historia.
Espacios exclusivos para la experiencia del cliente
El local contará con una segunda planta dedicada al producto más exclusivo, decorada con madera restaurada, cristales especiales y puertas de anticuario. Allí se habilitarán salas privadas para degustar chocolates y champán, ofreciendo una experiencia única a clientes y visitantes.
Además, la sorpresa llegó al descubrir bajo el suelo una bodega de ladrillo del siglo XIX, oculta bajo capas de yeso. Este espacio subterráneo, al que llaman «la cueva», se convertirá en una zona para personalizar cajas con los dulces favoritos y también en un lugar para talleres y demostraciones con maestros chocolateros y carameleros, que mostrarán técnicas tradicionales como el atemperado del chocolate o la elaboración del caramelo.
La nueva tienda no solo recupera una parte importante del patrimonio madrileño, sino que también se proyecta como un escaparate para artistas y diseñadores locales. Según De Lemus, la clientela habitual, que incluye a turistas internacionales acostumbrados al lujo, busca siempre algo que diferencie a Madrid, y este espacio ofrecerá esa oportunidad para creadores de la ciudad.












