En la mayoría de los hogares españoles, el pan es un alimento esencial que forma parte del día a día. Sin embargo, cuando llegan las altas temperaturas del verano, conservarlo en buen estado puede convertirse en un reto. El panadero José Roldán, reconocido como Panadero Mundial del Año 2025, comparte un consejo que desafía las prácticas tradicionales para mantener el pan fresco en épocas de calor.
Tradicionalmente, se recomienda guardar el pan en paneras o bolsas de papel o tela, en lugares frescos y ventilados para evitar que pierda humedad y se reseque. No obstante, bajo una ola de calor, este método puede resultar insuficiente, ya que la pérdida de humedad se acelera y el pan se endurece demasiado rápido.
La solución propuesta por Roldán es usar una bolsa de plástico para conservar el pan durante estos días. Aunque el plástico suele estar mal visto porque no permite la transpiración y puede provocar que el pan se ablande y se vuelva gomoso, este efecto puede ser un beneficio en verano. La bolsa retiene la humedad y evita que el pan se seque, mientras que la textura gomosa se puede corregir fácilmente con un breve paso por el horno o la plancha, recuperando así su frescura y textura crujiente.
Eso sí, el panadero advierte que no se debe dejar el pan demasiado tiempo en la bolsa de plástico ni reutilizarla continuamente, ya que la acumulación de humedad puede favorecer la aparición de moho, lo cual representa un riesgo para la salud.
Para quienes prefieren pan de hogaza, que suele durar más tiempo, Roldán recomienda cortar el pan en rebanadas y congelarlas para ir consumiéndolas poco a poco. De este modo, basta con calentar las rebanadas en una plancha u horno para disfrutar de pan como recién horneado, una práctica que él mismo utiliza cuando recibe visitas en casa.
En cuanto a la descongelación, el pan debe sacarse con tiempo para que vuelva a temperatura ambiente, idealmente reposando sobre una rejilla y envuelto en una tela fina para evitar la acumulación de humedad. En caso de urgencia, se puede recurrir al microondas, siempre cubriendo el pan con un paño limpio y añadiendo una taza de agua para mantener la humedad, o bien usar el horno, la tostadora o la plancha para terminar de darle el toque crujiente.
Este consejo del panadero mundial aporta una solución práctica y sorprendente para conservar el pan durante las olas de calor, un problema cada vez más frecuente en España debido a las altas temperaturas estivales.











