Pere Estupinyà, bioquímico y divulgador científico, plantea una visión renovada sobre la madurez en su último libro, que propone convertir esta etapa en la más plena de la vida. En la actualidad, el estereotipo del jubilado sedentario está quedando obsoleto: cada vez hay más personas mayores que mantienen una vida activa, con curiosidad y ganas de seguir creciendo tanto personal como profesionalmente.
Estupinyà, conocido por dirigir y presentar el programa «El cazador de cerebros» en La 2 y próximo a estrenar «No me lo puedo creer» en la misma cadena, invita a reflexionar con una pregunta esencial: «¿Qué quieres ser de mayor?». A través de conversaciones con expertos y un análisis riguroso de datos, ofrece una hoja de ruta para afrontar los cambios que traerá el envejecimiento.
Una nueva mirada sobre la vejez y el envejecimiento
El divulgador distingue entre ser mayor y ser viejo. Según él, la vejez corresponde a la cuarta edad, cuando se pierde autonomía física o cognitiva y se depende de otros, mientras que ser mayor no implica necesariamente deterioro. En su opinión, el futuro traerá más personas mayores activas y menos ancianos dependientes.
Sobre si el envejecimiento debe considerarse una enfermedad, Estupinyà defiende un punto intermedio: lo entiende como una «preenfermedad», un proceso donde se acumulan errores físicos, genéticos y celulares que pueden derivar en patologías asociadas. Este enfoque ayuda a entender la importancia de cuidarse desde edades tempranas para prevenir esos daños.
Edad prospectiva, ahorro y redes sociales
Una idea central en su discurso es la «edad prospectiva», que invita a valorar no los años vividos, sino los que quedan por delante. Este cambio de perspectiva impulsa a cuidarse y planificar la vida futura, incluyendo la necesidad de ahorrar desde edades adultas para compensar la posible reducción del poder adquisitivo de las pensiones. Además, advierte que probablemente se trabajará más tiempo y será necesario generar ingresos adicionales, algo que debería facilitar la administración.
En cuanto a la jubilación, destaca que muchas personas, especialmente hombres, llegan sin un plan claro para ocupar su tiempo. Por ello recomienda comenzar a preparar nuevas aficiones y hábitos antes de retirarse para evitar la desmotivación.
Sobre el edadismo, señala que el autoedadismo disminuye, ya que muchas personas de 70 años no se sienten limitadas por su edad. Sin embargo, el edadismo interpersonal e institucional persiste, aunque existen iniciativas empresariales como programas de mentoring que buscan combatirlo.
Legado de Eduard Punset y proyectos futuros
Estupinyà fue mano derecha de Eduard Punset, de quien aprendió la capacidad de reinventarse y la autenticidad en su labor divulgativa. Punset se convirtió en un referente a partir de los 60 años, demostrando que la edad no es un obstáculo para alcanzar el éxito profesional.
Sobre sus aspiraciones personales, Estupinyà confiesa que sueña con crear un programa de divulgación científica ambicioso que pueda ser el mejor en español, aunque reconoce que el éxito no está garantizado. Para él, mantener la salud, cultivar buenas relaciones familiares y sociales, y combinar vida urbana con entornos rurales son pilares fundamentales para una madurez satisfactoria.











