El crucero MV Hondius, que sufrió un brote de hantavirus con tres fallecidos, ha arribado al puerto de Granadilla en Tenerife, donde se ha activado un riguroso operativo para evacuar a los pasajeros y tripulación sin que tengan contacto con la población local.
Las autoridades canarias han establecido tres anillos de seguridad y un corredor sanitario de 10 kilómetros para trasladar a 147 personas de 23 países desde el barco hasta el aeropuerto Tenerife Sur. Este protocolo está diseñado para impedir cualquier contacto permanente con la ciudadanía, garantizando la contención del virus.
El hantavirus, transmitido por roedores a través de la inhalación de partículas contaminadas con saliva, orina o heces, fue detectado en este buque neerlandés que partió desde Argentina con destino a Canarias. La Organización Mundial de la Salud ha confirmado que el brote ha provocado tres muertes, cinco contagios confirmados y tres casos sospechosos entre los pasajeros y la tripulación.
Protocolo sanitario para la evacuación y repatriación
El procedimiento en el puerto consiste en mantener el MV Hondius fondeado sin atracar, mientras que los pasajeros son transportados en lanchas motoras hasta tierra firme. Desde ahí, se les traslada en autobuses burbuja escoltados por la Unidad Militar de Emergencias, con un trayecto directo de aproximadamente diez minutos hasta la escalerilla de los aviones en el aeropuerto.
La operación, que debe completarse antes del lunes para evitar complicaciones por el mal tiempo, contempla la repatriación coordinada por la OMS de los ciudadanos extranjeros. Los pasajeros españoles serán trasladados a Madrid para cumplir una cuarentena obligatoria en el Hospital Gómez Ulla, centro especializado en aislamiento y manejo de enfermedades infecciosas.
Por otra parte, el cuerpo de uno de los fallecidos permanecerá a bordo y será retornado junto con el barco a los Países Bajos para su desinfección, asegurando así que no haya riesgo para la población local en Canarias.
El hantavirus y su riesgo de contagio
El hantavirus es una enfermedad zoonótica que se transmite principalmente por inhalación de partículas contaminadas por roedores. También puede contagiarse por contacto directo o mordeduras. Su tasa de letalidad, según datos del Ministerio de Sanidad, alcanza el 25,7%.
En 2025, ocho países americanos reportaron 229 casos y 59 muertes por hantavirus. Además, Sudáfrica ha identificado una nueva cepa de los Andes, que es más peligrosa porque permite el contagio de persona a persona, lo que supone un mayor riesgo epidemiológico.
El despliegue en Tenerife refleja la complejidad y urgencia para contener el brote sin afectar a la población local, en un contexto donde la prevención y el aislamiento son cruciales para evitar una posible expansión del virus.










