José Luis Trejo, neurocientífico de 60 años, ha publicado un nuevo libro titulado «Neuronas en marcha», en el que hace un llamado a la acción sobre los peligros del sedentarismo. Según Trejo, el ejercicio físico no solo es beneficioso, sino que es esencial para la salud del cerebro.
El investigador, que trabaja en el Centro de Neurociencias Cajal del CSIC, subraya que no basta con asistir al gimnasio. Es necesario moverse a lo largo del día y reducir el tiempo que pasamos sentados. «El cerebro interpreta la inactividad prolongada como una señal negativa», advierte Trejo, lo que puede llevar a problemas de salud.
En su obra, el neurocientífico destaca el vínculo entre el ejercicio y la neurogénesis, es decir, la creación de nuevas neuronas. «El ejercicio físico es la gasolina para crear nuevas neuronas», explica, señalando que las células madre en el hipocampo son las responsables de este proceso, y que es fundamental activarlas a través del movimiento.
Los beneficios del ejercicio también se extienden a la mejora de la capacidad cognitiva y el estado de ánimo. Trejo menciona que la actividad física actúa como un antidepresivo y ansiolítico sin efectos secundarios, algo que ningún medicamento ha logrado hasta la fecha.
El libro también aborda la importancia de encontrar un equilibrio en la práctica del ejercicio. Trejo advierte que un exceso de actividad puede resultar dañino, convirtiéndose en un estrés no adaptativo. «Hay un momento en que el ejercicio deja de ser beneficioso y comenzamos a estresar al cerebro», aclara.
La cultura moderna se enfrenta a una «pandemia de sedentarismo» y, al mismo tiempo, a una obsesión por el ejercicio intenso. Trejo sostiene que es fundamental adoptar un enfoque moderado, que no genere estrés adicional en nuestras vidas ya de por sí complicadas.
El neurocientífico también resalta que los beneficios de un estilo de vida activo pueden heredarse a las generaciones futuras, gracias a los mecanismos epigenéticos. Esto significa que los hijos de personas que realizan ejercicio regular podrían heredar una mayor capacidad cognitiva, incluso si ellos mismos no se ejercitan.
Finalmente, Trejo sugiere que minimizar los efectos negativos del sedentarismo es posible al interrumpir los períodos prolongados de estar sentados. Un simple ejercicio de unos minutos cada hora puede marcar una gran diferencia en nuestra salud cerebral y física.













