Cocinar y comer en compañía sin pantallas potencia nuestra felicidad

Cocinar acompañado y sin pantallas incrementa la alegría y el bienestar emocional.

Estudios recientes revelan que cocinar acompañado y sin dispositivos electrónicos puede triplicar la alegría y mejorar nuestro bienestar emocional. Investigaciones llevadas a cabo por la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), el CIBEROBN, y IKEA han demostrado que la socialización es fundamental en nuestros hábitos culinarios.

Con el título «La ciencia de lo que se cuece en la cocina», estos estudios han recopilado más de 250.000 datos sobre cómo la compañía humana impacta en nuestra experiencia gastronómica. Según Berta Madera, responsable de estudios de IKEA en España, «las personas disfrutamos de la compañía durante las comidas, haciéndolas más placenteras».

Los hallazgos indican que la interacción social durante la cocina y las comidas resulta ser el principal motor de bienestar, superando cualquier influencia de dispositivos electrónicos. La catedrática de la URJC, Ana Reyes, explica que se ha medido el impacto emocional de cocinar solo frente a hacerlo en compañía, destacando que la alegría se incrementa en un 232 % cuando se comparte la actividad.

Además, la investigación indica que comer en grupo reduce la sensación de rechazo en un 23,5 %, transformando una tarea rutinaria en una experiencia positiva. Los resultados subrayan que el bienestar emocional relacionado con la alimentación depende más de la compañía y de desconectarse de las pantallas que de lo que se sirve en la mesa.

A pesar de que la comida procesada no presenta grandes diferencias en el disfrute, sí genera una leve respuesta de desconfianza en comparación con la comida casera. La investigación resalta los efectos perjudiciales del uso de dispositivos electrónicos durante las comidas, que aunque no provocan tristeza directamente, disminuyen las emociones positivas y aumentan el estrés.

Por otro lado, un segundo estudio se centra en el impacto de la digitalización en los hábitos alimentarios, señalando que la comunicación en la mesa está relacionada con patrones de ingesta más saludables. Este trabajo destaca que el uso de dispositivos fomenta la soledad y afecta negativamente la salud mental, mostrando que aquellos que más recurren a las pantallas son los adolescentes, quienes tienden a comer solos con mayor frecuencia.

Los datos revelan que el 98 % de las personas actualmente come con la compañía de dispositivos electrónicos, lo que ha debilitado el carácter social de las comidas. El uso del móvil durante estas interacciones se asocia con un menor disfrute de la comida y un aumento en la dependencia emocional, creando una ilusión de conexión que, en realidad, profundiza la soledad.

La conclusión del estudio es clara: cocinar y comer en compañía, desconectados de las pantallas, no es una visión idealizada del pasado, sino una práctica respaldada por evidencia científica que favorece tanto la salud física como la mental.

Redacción

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