El ecosistema emprendedor en España se encuentra en una etapa de relativa estabilidad al comienzo de 2026, con un flujo constante de rondas de financiación que, lejos de generar alarmismo, invitan a la calma. Sin embargo, la situación geopolítica, especialmente tras los conflictos en Oriente Medio, plantea nuevas incertidumbres sobre la llegada de inversión al país y el desarrollo de grandes empresas tecnológicas.
Hillary Bill, socia de Atomico, firma de venture capital con sede en Londres, ha compartido su perspectiva sobre la evolución del ecosistema startup español. Según Bill, la calidad y ambición de los proyectos ha aumentado significativamente. En 2025, la inversión en startups creció un 18%, alcanzando los 2.000 millones de dólares, y Madrid se consolidó como uno de los principales centros tecnológicos de Europa.
A pesar de la ralentización en el número de rondas iniciales, Bill explica que esto no es necesariamente negativo. «Estamos viendo menos acuerdos, pero de mayor envergadura; los fundadores están recaudando más capital desde el principio», señala. Además, el hecho de que haya más fundadores repitiendo es un indicador positivo para la madurez del ecosistema.
Bill también aborda un mito recurrente sobre la falta de ambición en el sector español. A su juicio, la ambición de los emprendedores ha crecido, pero advierte que esta no es suficiente por sí sola para cerrar la brecha de valoraciones con respecto a otros mercados europeos. «Es necesario que haya salidas a bolsa exitosas que generen liquidez en el ecosistema», enfatiza.
La inversora menciona el caso de Amadeus, que, aunque fue fundada hace casi 40 años, aún representa una parte significativa de la capitalización bursátil tecnológica del país, lo que indica que pocas empresas han logrado salir a bolsa. Bill destaca que la próxima ola de empresas que accedan a los mercados públicos podría traer de vuelta al ecosistema capital y experiencia valiosa.
Para que España sea más atractiva para los inversores internacionales, la socia de Atomico aconseja construir desde el principio con una visión de mercado global. En este sentido, Travelperk, ahora conocida como Perk, es un ejemplo destacado de cómo una startup española puede escalar rápidamente. La empresa ha logrado una expansión significativa, recaudando 200 millones en su última ronda y superando los 360 millones de dólares en ingresos anuales.
En cuanto a la inteligencia artificial, Bill prevé que seguirá captando la atención de los inversores en 2026. La financiación para startups enfocadas en IA se multiplicó casi por ocho en el último año en Europa, y España se posiciona como un centro clave en este ámbito. Además, la defensa y la robótica son sectores que también están en auge, con un notable aumento en la financiación durante el pasado año.
La visión de Bill es optimista, pero subraya la importancia de seguir trabajando en los retos que quedan por delante. «Los fundadores españoles tienen el talento necesario para afrontar estos desafíos», concluye.














