Un reciente estudio llevado a cabo por el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y los Departamentos de Medicina y Ciencias Biomédicas de la Universidad de Alcalá de Henares ha analizado los factores ambientales que podrían influir en el riesgo de infarto de miocardio. Los investigadores encontraron que las temperaturas extremadamente altas, como las olas de calor, no incrementan el riesgo de sufrir un infarto, contrariamente a lo que sucede con las temperaturas muy frías.
Esta investigación se suma a otro estudio publicado en el Journal of American Heart Association, que identifica tanto el virus de la gripe como las bajas temperaturas como factores que elevan de forma independiente el riesgo de infarto. Además, un estudio más amplio que apareció en la revista Heart concluyó que la vacunación contra el virus de la gripe reduce el riesgo de infarto de miocardio en personas mayores de 60 años.
El equipo de investigación, liderado por Alberto García Lledó, jefe de Servicio de Cardiología de dicho hospital y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá, también ha explorado la influencia de los ritmos circadianos en el riesgo de infarto, así como el impacto de las condiciones sociosanitarias en la población. Estos hallazgos se han publicado recientemente en el Journal of Clinical Medicine.
Los datos utilizados por este equipo provienen del registro Código Infarto, un protocolo asistencial integral que se aplica en la atención a pacientes con infarto agudo de miocardio en la Comunidad de Madrid. Este hospital colabora con otros diez hospitales públicos y el Summa 112 en una red que ha logrado disminuir la mortalidad de pacientes con infarto agudo gracias a una mejora en los tiempos de respuesta y el acceso temprano a tratamientos adecuados.
En la localidad de Alcalá de Henares se registran aproximadamente 500 infartos de miocardio cada año, siendo que hasta una cuarta parte de estos casos podrían beneficiarse del protocolo Código Infarto. Además, se estima que uno de cada cuatro de estos infartos ocurre en varones con una media de edad de 63 años.












