Un reciente estudio realizado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha puesto de manifiesto que la calidad de los macronutrientes, es decir, carbohidratos, proteínas y grasas, es más crucial que la cantidad para prevenir la aparición de varias enfermedades crónicas en la adultez. Esta investigación, que ha seguido a más de 112.000 adultos durante más de diez años, sugiere que las dietas que limitan carbohidratos o grasas solo ofrecen beneficios para la salud si se fundamentan en macronutrientes de alta calidad nutricional.
Según Aitana Vázquez Fernández, investigadora de la UAM y autora principal del estudio, «nuestros resultados indican que no basta con reducir o aumentar determinados macronutrientes en la dieta. Es fundamental tener en cuenta su calidad». Este análisis se enfoca en la relación entre diferentes patrones dietéticos y el riesgo de que los adultos mayores sufran de multimorbilidad, es decir, la coexistencia de dos o más enfermedades crónicas, como diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, depresión o demencia.
La multimorbilidad es una condición que se ha vuelto más común en las poblaciones envejecidas, representando un reto significativo para los sistemas de salud, ya que se asocia a una calidad de vida deteriorada y a un aumento del gasto sanitario. La investigación, publicada en «The Journals of Gerontology: Series A», evaluó de forma prospectiva la relación entre las dietas bajas en carbohidratos (LCD) y las dietas bajas en grasas (LFD) y el riesgo de desarrollar multimorbilidad.
A diferencia de estudios previos, este trabajo no solo se centró en la cantidad de macronutrientes, sino también en su calidad nutricional, distinguiendo entre opciones saludables y no saludables. Los investigadores analizaron datos de 112.710 personas de entre 40 y 70 años, observando la aparición de multimorbilidad, definida como la presencia de al menos dos de nueve enfermedades crónicas seleccionadas.
Los resultados indican que seguir una dieta baja en carbohidratos o en grasas no se asocia de manera directa con un mayor o menor riesgo de desarrollar multimorbilidad. Sin embargo, cuando estas dietas se basan en macronutrientes de baja calidad, el riesgo aumenta significativamente. En contraste, las dietas que priorizan fuentes de proteínas de origen vegetal y grasas saludables están relacionadas con un menor riesgo de enfermedades crónicas.
Este estudio refuerza la idea de que la calidad de los macronutrientes desempeña un papel clave en el envejecimiento saludable. Aitana Vázquez Fernández concluye que «optar por fuentes más saludables de estos macronutrientes podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar múltiples enfermedades crónicas a medida que envejecemos».













