El doctor José Manuel Felices, especialista en radiología, ha vivido una experiencia única que le ha permitido abordar la salud desde dos perspectivas: la de médico y la de paciente. En su obra «Radiografía de una vida sana», ofrece una receta para el bienestar que entrelaza ciencia y conciencia.
Con un apellido que parece premonitorio, Felices subraya la importancia de dar vida a los años en lugar de simplemente sumar años a la vida. Su trayectoria como paciente le ha brindado una visión diferente que complementa su formación médica. «No hay mayor valentía que la que demuestra un paciente», afirma. La vulnerabilidad que siente una persona enferma es un recordatorio de que todos enfrentamos desafíos.
El doctor comenta que, en su experiencia, el poder de la empatía es fundamental en la medicina. «La confianza entre el médico y el paciente puede aumentar las probabilidades de éxito en el tratamiento», añade. Este vínculo se convierte en un elemento crucial para la recuperación, ya que las emociones juegan un papel vital en la química del cuerpo humano.
Felices enfatiza que el bienestar se sostiene sobre cuatro pilares: alimentación, sueño, movimiento y cohesión social. Sin embargo, para que estos pilares sean efectivos, es necesario que estén sostenidos por la capacidad de disfrutar de la vida. «No es necesario hacer todo a la perfección, sino disfrutar de lo que hacemos», enfatiza, subrayando la importancia de adoptar hábitos saludables que se integren naturalmente en nuestra rutina.
El autor señala que la prehabilitación, es decir, mantener buenos hábitos antes de enfermar, es tan importante como la prevención. Esto asegura que, en el caso de una enfermedad, el cuerpo esté en condiciones óptimas para recuperarse rápidamente.
Felices recuerda que su tío Antonio decía que lo crucial es dar vida a los años, y no al revés. «La vida es más simple de lo que pensamos y a menudo la complicamos», reflexiona. A pesar de las dificultades, asegura que siempre hay espacio para la felicidad, incluso en tiempos de enfermedad.
Como una receta para mejorar el día a día, propone hacer feliz a otra persona. «No son necesarios grandes esfuerzos, a veces basta con disfrutar de una puesta de sol», concluye, compartiendo su propia experiencia al llevar a su esposa a contemplar el atardecer.












