Con la llegada de la primavera, se presenta nuevamente el cambio de hora, un ajuste que afecta a muchos en su rutina diaria. Este año, la modificación se llevará a cabo en la madrugada del sábado al domingo, cuando los relojes se adelantarán una hora. Esta alteración, aunque parezca mínima, puede generar desajustes en nuestro organismo.
Según Sanitas, este cambio temporal puede alterar la relación entre la hora oficial y nuestro reloj biológico. Durante los primeros días tras el cambio, es común que algunas personas experimenten dificultades para dormir, un sentimiento de cansancio al despertar o una desincronización en sus rutinas. Lucía Miranda Cortés, psicóloga de Blua, señala que, aunque parezca que una hora no es significativa, el cerebro necesita tiempo para reorganizar sus ritmos internos, lo que puede resultar en somnolencia diurna, problemas de concentración e irritabilidad.
El impacto del cambio horario puede ser notorio en el sueño, especialmente para aquellos que deben levantarse antes de haber completado su ciclo natural de descanso. Esto puede traducirse en una menor energía a lo largo del día, afectando el estado de ánimo y la capacidad de atención en las tareas diarias. Este problema no solo se presenta en adultos, sino que los adolescentes, cuyas rutinas biológicas tienden a retrasarse, son particularmente vulnerables.
La directora médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras, destaca que las personas mayores pueden experimentar un sueño más fragmentado, lo que dificulta su adaptación a cambios de horario. Esto puede provocar despertares nocturnos y una sensación de desorientación en sus rutinas diarias.
Para facilitar esta transición, los expertos de Sanitas ofrecen algunos consejos útiles. Entre ellos, se recomienda:
- Ajustar progresivamente la hora de acostarse en los días previos al cambio.
- Exponerse a la luz natural por la mañana, lo que ayuda a sincronizar el reloj biológico.
- Evitar el uso de pantallas luminosas antes de dormir, ya que la luz artificial puede interferir con el sueño.
- Reducir el consumo de cafeína y otros estimulantes por la tarde.
- Mantener horarios regulares para las comidas y la actividad física.
Miranda también enfatiza que, aunque es normal experimentar irritabilidad y dificultad para concentrarse tras el cambio, estos síntomas suelen ser temporales. Sin embargo, aconseja buscar la ayuda de un especialista si estos problemas persisten en el tiempo.













