Muchas personas creen que cepillarse los dientes varias veces al día es suficiente para mantener una salud dental óptima, pero la realidad es que ciertos hábitos diarios pueden deteriorar el esmalte dental sin que seamos conscientes. Aunque el esmalte es el tejido más duro del cuerpo humano, no es invulnerable ni se regenera, por lo que su desgaste progresivo puede derivar en problemas serios como sensibilidad, fracturas o enfermedades en las encías.
La odontóloga especializada en estética dental Eugenia Cervantes advierte sobre cinco costumbres frecuentes que dañan la dentadura y que muchas personas practican sin saberlo. La primera consiste en morder objetos como tapones de bolígrafos o las uñas, una acción que somete a los dientes a una presión constante capaz de fracturar o desgastar el esmalte.
Otro error común es el cepillado agresivo. Utilizar demasiada fuerza o un cepillo en mal estado no sólo no mejora la limpieza, sino que erosiona el esmalte y provoca la retracción de las encías, dejando al descubierto partes sensibles del diente. Por tanto, es fundamental usar una técnica adecuada y un cepillo en buenas condiciones.
El consumo habitual de bebidas ácidas como refrescos, zumos cítricos o bebidas energéticas también contribuye a debilitar el esmalte. Los ácidos presentes en estas bebidas aumentan la erosión dental y la sensibilidad, por lo que su ingesta debe ser moderada para evitar daños a largo plazo.
Además, emplear los dientes como herramienta para abrir envases, cortar hilos o rasgar bolsas puede provocar microfracturas y afectar la estructura dental, un hábito que conviene erradicar para preservar la salud bucal.
Finalmente, la experta destaca la importancia de usar hilo dental o irrigadores. El cepillado no alcanza los espacios entre los dientes donde se acumulan restos de comida y placa bacteriana, por lo que la higiene interdental es clave para prevenir caries y enfermedades periodontales.
Ante síntomas como sensibilidad dental, cambios en el color o deformaciones en los dientes, es fundamental consultar con un especialista para actuar a tiempo y evitar daños mayores. La prevención mediante revisiones periódicas, una dieta equilibrada baja en azúcares y una correcta técnica de cepillado complementada con el uso del hilo dental es esencial para conservar la salud bucodental a largo plazo.
Detectar cualquier alteración de forma precoz permite aplicar tratamientos menos invasivos y mantener una mejor calidad de vida, subraya Eugenia Cervantes.













