Un estudio reciente ha demostrado que dedicar tan solo diez minutos a acariciar a perros de terapia puede reducir el estrés en las personas. La investigación, publicada en la revista Human-Animal Interactions, se realizó con la participación de 198 estudiantes universitarios que participaron en sesiones estructuradas de interacción con los animales.
El objetivo principal fue analizar cómo afecta el contacto físico con perros de terapia al bienestar emocional y determinar si la zona del cuerpo del perro acariciada influye en los resultados. Los participantes fueron divididos en grupos según la zona donde se les permitió acariciar al animal: cabeza, lomo o cola. Además, se controlaron variables como la posición, la distancia y el comportamiento de los perros para asegurar la uniformidad en las sesiones.
Según explica el Dr. Binfet, profesor de la Facultad de Educación de Okanagan y director del programa Building Academic Retention Through K-9s (BARK), la investigación parte de estudios previos que comparaban el bienestar en interacciones con y sin contacto físico con perros de terapia. Destaca que la pregunta inicial surgió de un estudiante de posgrado, interesado en saber si la zona de contacto con el perro tiene algún efecto en los beneficios para los humanos.
Los resultados revelan que no importa qué parte del perro se acaricie, sino el hecho de interactuar en sí mismo. Acariciar a un perro de terapia durante solo diez minutos es suficiente para disminuir el estrés percibido por las personas. Este contacto físico activa respuestas fisiológicas relacionadas con la relajación, disminuye los niveles de cortisol y aumenta la liberación de oxitocina, conocida como «la hormona del bienestar».
La veterinaria Sònia Sáez comenta que los perros de terapia no solo alertan sobre posibles peligros, sino que también contribuyen a calmar a las personas. Estos animales ofrecen una presencia sin juicios ni demandas, generando espacios seguros que facilitan la desconexión del estrés cotidiano durante las terapias.
Más allá de las terapias, la convivencia diaria con perros también aporta múltiples beneficios para la salud física y emocional. El cuidado y paseo de estos animales fomentan la actividad física, mientras que el vínculo afectivo con ellos reduce la sensación de soledad y estrés, mejorando el estado anímico. Además, tener un perro como compañero implica desarrollar hábitos responsables y fortalecer las relaciones con otros seres vivos.
Este estudio aporta una base científica que refuerza la importancia del contacto con animales de terapia en entornos universitarios y sociales, subrayando el papel clave de los perros como aliados en la promoción del bienestar emocional.












