En un contexto marcado por la incertidumbre económica, algunos gastos se aplazan o reducen, pero el sector de la belleza parece resistir e incluso crecer en España. Según el informe Beauty Tendencias 2026, elaborado por la plataforma digital Booksy, los españoles destinan de media 33,7 euros al mes a servicios de belleza, lo que representa un mercado valorado en torno a 10.400 millones de euros con un crecimiento cercano al 1,8% respecto al año anterior.
Booksy, que opera en España desde 2018 y cuenta con más de 14.500 negocios asociados y más de 6 millones de clientes registrados, destaca que la evolución no se debe tanto a un aumento en la frecuencia de las visitas, sino a un incremento en el importe que los usuarios están dispuestos a pagar por cada cita. En 2025, el gasto por sesión en servicios de belleza creció entre un 20% y un 30%, una señal clara de que el consumidor busca mayor calidad, personalización y valor añadido.
Este fenómeno respalda la conocida teoría del pintalabios rojo, que sostiene que en tiempos difíciles sobreviven los pequeños lujos accesibles que ofrecen una recompensa inmediata en bienestar y autoestima. La belleza, por tanto, deja de ser un simple capricho para convertirse en un gasto justificado, que proporciona sensación de control y satisfacción personal.
Especialización y tendencias en cosmética y servicios
El informe destaca también un mercado cada vez más segmentado, donde ganan peso los negocios boutique y los profesionales especializados que ofrecen servicios de nicho con mayor valor añadido. Esta microespecialización permite justificar precios más altos y atraer a un público dispuesto a pagar por experiencias personalizadas y técnicas avanzadas.
En el ámbito de la cosmética, el cuidado de la piel cobra protagonismo frente al maquillaje tradicional. El perfil del consumidor, denominado «skintelligent», se orienta hacia productos con ingredientes activos como la vitamina C o el ácido hialurónico, y prefiere resultados demostrados antes que promesas. En maquillaje, se observa una tendencia hacia acabados naturales, con menos artificio y un énfasis en la piel saludable y luminosa, alejándose de técnicas pesadas como el contouring.
Por categorías, el cuidado capilar lidera el crecimiento, impulsado por una mayor preocupación por la longevidad del cabello. También destacan las uñas como un área dinámica, mientras que la barbería y el cuidado masculino continúan ganando terreno con servicios que incluyen rituales faciales y tratamientos complementarios.
Desafíos fiscales y administrativos en el sector
El sector de la belleza afronta un entorno complicado debido a la elevada presión fiscal, con un IVA del 21%, y el aumento de costes salariales y energéticos. Además, desde julio será obligatorio el uso de VeriFactu, un software certificado por la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) para emitir facturas con código QR, con sanciones que pueden alcanzar los 50.000 euros por incumplimiento.
Este nuevo marco exige también una revisión exhaustiva de la contabilización de pagos digitales, como Bizum, cada vez más utilizados y sujetos a trazabilidad. Así, incluso el pequeño lujo del pintalabios rojo está obligado a cumplir con estrictas normas fiscales y administrativas, un reflejo de la profesionalización creciente del sector.
En definitiva, la industria de la belleza en España muestra resistencia y adaptación ante la incertidumbre económica, transformándose en un mercado sofisticado que apuesta por la calidad, la especialización y el cumplimiento normativo.














