La familia Naranjo ha concluido su etapa al frente de Pikiti Burger, la popular hamburguesería ubicada en Gijón, que habían gestionado durante varios años. A través de un anuncio en sus redes sociales, los Naranjo confirmaron que el local cambiará de manos, pero continuará operando bajo un nuevo equipo de gestión.
En su comunicación, describieron este momento como un hito significativo en su trayectoria personal y profesional. «Hoy cerramos una etapa muy importante para nosotros», indicaron, y recordaron que Pikiti Burger no fue simplemente un negocio de hamburguesas, sino un proyecto familiar construido con «esfuerzo, ilusión y aprendizaje».
La familia expresó su agradecimiento a todos aquellos que les apoyaron a lo largo de los años, resaltando que «cada visita, cada mensaje, cada persona que se sentó en nuestras mesas formó parte de esta historia». De esta manera, quisieron dar las gracias de corazón por el apoyo recibido durante su gestión.
A pesar de este cambio, la familia Naranjo mostró su deseo de que la comunidad continúe respaldando el establecimiento y le brinde la oportunidad de seguir creciendo. «Nos vamos orgullosos de lo que construimos y, sobre todo, agradecidos por todo lo vivido», añadieron. Para concluir su mensaje, citaron a Gabriel García Márquez: «No llores porque terminó, sonríe porque sucedió».
La familia, compuesta por Asdrúbal Naranjo, su hija Carla y el padre de ambos, también llamado Asdrúbal, había impulsado el negocio desde su llegada a Gijón. Procedentes de Maracay (Venezuela), donde iniciaron su andadura en el sector de las hamburguesas en formato «street food», su legado permanecerá en la memoria de los clientes que disfrutaron de su oferta gastronómica.













