La actriz Jessie Buckley, conocida por su destacado papel en «Hamnet», ha generado controversia tras confesar su aversión hacia los gatos. En una entrevista televisiva, Buckley expresó que considera a estos animales como malvados y reveló que, en el pasado, presionó a su esposo para que se deshiciera de sus dos gatos. Este comentario, que pasó desapercibido inicialmente, cobró relevancia la semana pasada, justo antes del cierre de votaciones para los premios Oscar, coincidiendo con críticas negativas hacia su reciente película «¡La novia!».
La situación desató un torrente de reacciones en redes sociales y medios de comunicación, algunos de los cuales presentaron la noticia con un tono sensacionalista, incluso comparándolo con un crimen. Mientras algunos observadores especulan sobre una posible campaña de desprestigio en su contra, Buckley no es la única en el centro de la controversia. La película «Marty Supreme» también enfrenta rumores de manipulación en su campaña promocional.
Las tácticas de desprestigio no son nuevas en la carrera por los Oscar. El año pasado, la película «Emilia Pérez» sufrió un duro golpe cuando se reavivaron viejos tuits ofensivos de su protagonista, Karla Sofía Gascón, lo que llevó a acusaciones de conspiración. A su vez, el director Josh Safdie ha visto su película «Marty Supreme» envuelta en críticas tras un artículo que cuestionaba su ética profesional, justo después de recibir múltiples nominaciones a los Oscar.
En el pasado, otros filmes como «Green Book» y «La noche más oscura» también se vieron afectados por polémicas que amenazaron sus posibilidades en los premios. En el caso de «Green Book», se revivieron antiguos artículos que cuestionaban el comportamiento del director Peter Farrelly y los antecedentes de su guionista, Nick Vallelonga. A pesar de esto, la película terminó llevándose varios Oscar.
Es innegable que el mundo del cine está lleno de maniobras y estrategias para influir en las votaciones de los premios más prestigiosos. La figura de Harvey Weinstein es emblemática en este contexto, ya que supo utilizar tácticas de desprestigio con gran efectividad para promover sus proyectos. Las maniobras para desacreditar a la competencia son un aspecto oscuro pero recurrente en la historia de los Oscar.
La controversia actual en torno a Buckley y las estrategias de desprestigio reflejan la complejidad y la competitividad de la industria cinematográfica, especialmente en el camino hacia los galardones más codiciados.














