Pablo Carbonell, conocido cantante, humorista y actor gaditano afincado en Madrid, comparte en una entrevista sus vivencias y opiniones sobre el fútbol y su relación con el deporte. A sus 63 años, Carbonell confiesa que nunca fue un apasionado jugador, sino más bien un espectador y creador desde otro ángulo.
El artista explica que, a diferencia de otros niños que sueñan con ser futbolistas, él siempre quiso dedicarse a todo menos a jugar al fútbol. «El fútbol me ignoró», reconoce, recordando que en su clase todos jugaban mejor que él, por lo que optó por filmar los partidos, imitando una cámara con las manos. «El fútbol me hizo cineasta», afirma con ironía.
En cuanto a su afición, Carbonell se define como «moderadamente del Atleti». Aclara que nunca ha pagado una entrada para ver un partido y que siente cierto temor hacia los estadios. Sin embargo, se siente cercano a la afición rojiblanca por su carácter sufridor y fiel, aunque reconoce que le atraen más los perdedores, a quienes considera poseedores de grandes enseñanzas.
Una anécdota sorprendente que comparte es haber sido víctima de un robo en Madrid, en la calle del Arco de Cuchilleros, durante el que le preguntaron sobre su preferencia entre Messi y Cristiano Ronaldo antes de sustraerle su cartera y teléfono. Afortunadamente, no sufrió daños físicos mayores y relató cómo un hombre que también había sido asaltado estaba presente en la escena.
Carbonell también confiesa su dificultad para reconocer deportistas cuando cubría eventos en el programa «Caiga quien caiga», donde dependía de un productor que conocía al detalle a las figuras del balón. Sobre el paralelismo entre deporte y teatro, señala que ambos requieren trabajo en equipo y fe, pero rechaza la simulación exagerada de agresiones que a veces se ve en el fútbol.
Respecto a personajes especialmente teatrales en el deporte, menciona con humor los ataques de ira de John McEnroe y las expresiones de Mike Tyson. Preguntado sobre qué le haría encontrar el fútbol más atractivo, responde que ya lo es, aunque lamenta no disponer de tiempo libre para seguirlo más de cerca.
En su faceta teatral, interpreta a un político hipócrita y machista en la obra «Cuestión de género», un personaje que, según él, refleja conductas presentes en toda la sociedad, incluido el mundo deportivo. Carbonell recuerda también la polémica generada por su canción «El fútbol femenino necesita tranquilidad», aclarando que se trata de una parodia pacifista inspirada en comentarios televisivos, más que una crítica directa.
Finalmente, comparte sus ideas para un espectáculo con deportistas: con Peio Ruiz Cabestany haría un show en bicicletas estáticas, con Romay un cuento infantil, y con el fallecido Ángel Nieto una película de vaqueros. Sobre la celebración de un título importante, bromea que nunca debería faltar una puerta trasera para salir corriendo.











