La Brincadeira de Bouzas mantiene su esencia pese a la lluvia y celebra su mayoría de edad

La Brincadeira en Bouzas resiste la lluvia y se consolida como una fiesta histórica y gastronómica clave en Vigo

La vila de Bouzas volvió a vestirse de época para celebrar la Brincadeira, una festividad que transporta a sus vecinos y visitantes al año 1809. A pesar de la intensa lluvia que azotó Vigo durante la jornada, la fiesta no perdió su espíritu y logró congregar a numerosos asistentes que disfrutaron de una jornada lúdica, histórica y gastronómica de calidad.

Considerada la «hermana pequeña» de la Reconquista, la Brincadeira se ha consolidado como uno de los eventos populares más destacados de Vigo, junto a festividades como San Blas o la conmemoración de la expulsión de los franceses. Este año, aunque la lluvia restó afluencia en comparación con ediciones anteriores, la Alameda y el paseo que conduce a la Iglesia de Bouzas se llenaron de trajes tradicionales, gaitas y puestos de artesanía que mantuvieron vivo el ambiente festivo.

La gastronomía fue protagonista con la venta constante de platos típicos como churrasco, choripanes y empanadas. La música tradicional también marcó el ritmo de la celebración, con la participación de grupos reconocidos como Os Ferraias da ETEA, Queixumes, Arroutadas, Os Erdeiros dos Morenos, Setecuncas, Aturuxo y el Grupo de Gaitas Atlántida, quienes animaron la jornada a pesar del mal tiempo.

Concurso de trajes y talleres de oficios tradicionales

Uno de los momentos más esperados de esta edición fue el Concurso de Trajes de época, que se celebró en el escenario ubicado en la playa do Adro. Esta iniciativa busca poner en valor la vestimenta histórica, que cada vez es menos común en las fiestas populares. Se premiaron a los tres mejores grupos y a los dos participantes individuales que destacaron por su vestuario, contribuyendo así a mantener viva esta tradición.

Además, en el último día de la Brincadeira, las familias tuvieron la oportunidad de participar en varios talleres de recreación de oficios antiguos, una actividad que captó especialmente la atención del público infantil. La previsión de buen tiempo para el mediodía animó a muchos a acercarse a los puestos de alimentación para disfrutar de la gastronomía local en un ambiente festivo y alegre.

A pesar de que la organización contempló la posibilidad de suspender los festejos por las condiciones meteorológicas, finalmente se decidió mantener la celebración para preservar la esencia de esta tradición que cumple su mayoría de edad. La Brincadeira se ha convertido en un evento imprescindible en el calendario de Vigo, expandiéndose este año a todo el barrio marinero y demostrando que, incluso bajo la lluvia, el buen ambiente y la festividad pueden prevalecer.

Redacción

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