El pasado Festival de Málaga inició su vigésima novena edición con un claro mensaje contra la guerra, destacando la importancia de la cultura como vía para iluminar un mundo que enfrenta constantes conflictos. La ceremonia de apertura, conducida por el actor malagueño Salva Reina, se llevó a cabo en el emblemático Teatro Cervantes, donde se pasó el testigo a la presentadora de esta edición, la actriz Kira Miró, quien es pareja de Reina.
La gala comenzó con un toque de humor y malaguitismo, donde Reina hizo una divertida referencia a la cultura local al nombrar a Miró como miembro de la Real Venerable Hermandad de los Malaguitas Adoptivos, entregándole una bufanda del Málaga C.F..
Durante su intervención, Kira Miró expresó en nombre del festival un firme rechazo a las guerras que actualmente afectan a diferentes regiones del mundo. «La cultura tiene que posicionarse ante la guerra. Nuestro «no» más profundo a lo que hoy vivimos en Gaza, Ucrania y en cualquier lugar donde haya dolor», afirmó. La presidenta del jurado, la directora Jaione Camborda, respaldó esta postura, enfatizando que «el cine sirve para vislumbrar algo de luz en este mundo tan embrutecido».
La inauguración también destacó la relevancia del apoyo a realizadores noveles, especialmente a las creadoras. Se rindió homenaje a figuras destacadas como Rossy de Palma y Victoria Vera, quienes fueron reconocidas con los premios Málaga y Biznaga Ciudad del Paraíso, respectivamente. Otros homenajeados como Alauda Ruiz de Azúa y Francisco Lombardi compartieron su amor por el cine y su impacto en sus vidas y en la sociedad.
La celebración, que incluyó actuaciones musicales de Las Sanguijuelas del Guadarrama y Las Migas, cerró con un mensaje de esperanza de Kira Miró: «El cine no termina cuando se encienden las luces. Si os encarta nos vemos luego, en el cine». Con estas palabras, la gala dejó un fuerte eco sobre el papel de la cultura en tiempos difíciles.














