Kristina Kallas alerta sobre el fracaso educativo con hijos de inmigrantes en Estonia

La ministra Kallas señala que los sistemas educativos fallan a los hijos de inmigrantes y urge cambios profundos

Kristina Kallas, ministra de Educación de Estonia, expuso en Barcelona las claves del éxito educativo de su país y los retos que enfrenta, especialmente en relación con la integración de alumnos inmigrantes. Estonia ocupa el primer puesto en Europa en las pruebas PISA, situándose cuarta a nivel mundial, gracias a un sistema que promueve altas expectativas y un esfuerzo constante entre los estudiantes.

En una entrevista con EL PAÍS, Kallas describió cómo su país ha incorporado la inteligencia artificial (IA) en las aulas de secundaria para enriquecer el aprendizaje y afrontar los desafíos que esta tecnología plantea. Explicó que, aunque existe el riesgo de que la IA afecte la memoria y la comprensión, en Estonia se ha optado por utilizarla para plantear tareas más complejas que fomenten un pensamiento profundo, siempre bajo la supervisión de docentes formados en colaboración con expertos y Open AI.

Sobre el éxito en PISA, la ministra destacó que el 80% de los alumnos estonios cree que la inteligencia se alcanza mediante el estudio, un porcentaje muy superior al español, donde sólo el 40% piensa así. Según Kallas, esta mentalidad es fundamental para obtener buenos resultados y evitar que los estudiantes se conformen con lo mínimo. Además, en Estonia no se separa a los alumnos por niveles de rendimiento, y el currículo es exigente, lo que implica un alto nivel de estrés entre los jóvenes.

Respecto al inicio de la escolarización, Kallas explicó que en Estonia comienza a los siete años, pero con una etapa infantil pública que se enfoca en habilidades socioemocionales y de autorregulación, preparando a todos los niños para que lleguen a primaria con niveles similares. Esta estrategia busca nivelar las diferencias de origen y condición social antes de enfrentar un currículo riguroso.

En cuanto a la inclusión, el sistema estonio cuenta con pedagogos que detectan y apoyan a alumnos con necesidades especiales desde la educación infantil, ofreciendo recursos que van desde clases en grupos reducidos hasta atención individualizada. Kallas subrayó que esta práctica exige una inversión significativa, pero es habitual en Estonia.

Sobre la carga lectiva, Estonia tiene un calendario escolar similar al español, con 175 días lectivos, y las horas de clase aumentan progresivamente hasta un máximo de siete diarias. Las escuelas gozan de autonomía para organizar horarios y modalidades de enseñanza, incluyendo clases online, especialmente en secundaria. La ministra justificó el nivel de estrés asociado al aprendizaje como un estímulo necesario para el desarrollo cerebral, aunque reconoció la importancia de equilibrar ese estrés con tiempo para actividades físicas y artísticas.

En cuanto a las herramientas educativas, los centros y profesores deciden libremente el uso de libros o dispositivos digitales, sin interferencia directa del ministerio. Kallas defendió esta autonomía como un pilar del modelo estonio, basado en la confianza en la formación y profesionalidad docente, que incluye estudios amplios y rigurosos en psicología, didáctica y gestión.

Sobre el respeto y la consideración social hacia los docentes, afirmó que en Estonia sus enseñanzas no se cuestionan habitualmente y, aunque el salario medio estatal ronda los 2.200 euros, no es el único factor que determina la elección de la profesión, ya que el estrés y la exigencia también influyen en la decisión de los jóvenes.

Finalmente, Kallas abordó el desafío que representa la diversidad cultural e idiomática, especialmente por la presencia de población de origen ruso que no habla estonio. Advirtió que los sistemas educativos actuales no están logrando integrar adecuadamente a los hijos de inmigrantes, quienes obtienen peores resultados en PISA, y alertó sobre posibles tensiones futuras si no se producen cambios. En Estonia, la segregación escolar persiste entre escuelas rusas y estonias, aunque el gobierno impulsa la adopción del idioma y currículo estonio en las primeras y fomenta el traslado voluntario a centros estonios.

La ministra destacó que, para atender la diversidad, se requiere una mayor autonomía docente y más recursos humanos, ya que métodos estandarizados no funcionan en contextos multiculturales. Concluyó que, aunque el modelo estonio comparte con Asia la filosofía de «aspira alto y trabaja duro», las diferencias culturales y la necesidad de un ambiente tranquilo en clase son retos que deben gestionarse cuidadosamente.

Redacción

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