Una planta industrial que se autosostiene mediante biomasa y reutilización de agua

La planta utiliza biomasa y un sistema de agua cerrado para minimizar su impacto ambiental.

A pocos metros de las líneas de producción, un edificio cubierto de paneles solares alberga uno de los elementos clave del funcionamiento de la planta: su sistema energético. En este espacio, una central de biomasa transforma residuos forestales, que provienen de la limpieza de los montes de Castilla y León, en el calor necesario para sostener los procesos industriales. Este enfoque, que se basa en el aprovechamiento de recursos locales, permite una reducción significativa de las emisiones de CO2 y posiciona a la planta en los estándares más avanzados del grupo en materia energética. En este contexto, la sostenibilidad no se presenta como un añadido, sino como una infraestructura esencial para la actividad diaria.

En cuanto al agua, un recurso crítico en cualquier proceso industrial, su gestión sigue una lógica similar. Cada cambio de producto requiere la limpieza de circuitos, lo que en una instalación de estas dimensiones implica un elevado consumo de agua. Para mitigar este impacto, la planta ha implementado el sistema Waterloop, un circuito cerrado que permite la recuperación, tratamiento y reutilización del agua a través de procesos físico-químicos y biológicos que incluyen nanofiltración. Este sistema ha hecho posible reincorporar el agua al proceso productivo bajo condiciones de calidad controladas. En el último año, esta tecnología ha permitido un ahorro de 67.000 metros cúbicos, lo que equivale a 27 piscinas olímpicas.

La gestión de residuos completa el modelo sostenible de la planta. Ningún residuo es enviado a vertederos. Incluso los lodos generados, que suman unas 665 toneladas anuales, son sometidos a un proceso de secado para reducir su volumen y facilitar su valorización en otros usos. Este enfoque responde a una tendencia cada vez más común en la industria: cerrar ciclos dentro de la propia fábrica para disminuir la dependencia de recursos externos y minimizar el impacto ambiental sin afectar la producción. En Burgos, este planteamiento se considera una condición operativa, no un objetivo a futuro. La energía, el agua y los residuos forman parte de un sistema que nunca se detiene.

Redacción

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