La reciente escalada del conflicto entre EEUU e Irán ha generado importantes repercusiones en los mercados financieros. Tras los ataques de este fin de semana, las bolsas han sufrido una caída desde sus máximos históricos, lo que ha llevado a los inversores a cuestionar la estabilidad económica de la región.
Los analistas destacan que la reacción de los mercados es comprensible, dado que el conflicto afecta a varios de los principales productores de petróleo. Sin embargo, se espera que esta volatilidad se estabilice en los próximos días, según Guillermo Santos de iCapital. Por su parte, Christian Schulz de AllianzGI señala que este es un «shock significativo», pero aún no desestabilizador.
La incertidumbre geopolítica añade una capa adicional de preocupación que impacta en las expectativas de inflación, según Javier Molina de eToro. Antonio Castelo de iBroker advierte que el miedo y la falta de claridad están afectando más a los mercados que un cambio estructural en los fundamentos económicos. Si el conflicto se estabiliza y el precio del crudo no supera los 100 dólares, podría haber una reversión del castigo en las bolsas.
Dos factores son clave para determinar la duración de la tensión en los mercados: la política y el suministro de petróleo. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del consumo mundial de gas, representa un riesgo considerable. La continuidad del suministro de petróleo y la estabilidad interna de Irán son cruciales, según los expertos de AllianzGI.
Las proyecciones para los próximos días sugieren que la volatilidad persistirá, dado que cualquier noticia sobre una escalada o contención del conflicto puede influir drásticamente en las bolsas. Santos advierte que si se percibe un riesgo real de interrupción en Ormuz, la inestabilidad podría prolongarse.
Desde el punto de vista de la inversión, los analistas recomiendan prestar atención a cinco aspectos clave: el comportamiento del petróleo, la reacción de los tipos de interés, los índices de volatilidad, los niveles técnicos de los principales índices y las señales macroeconómicas y empresariales. Un petróleo estabilizado en un rango controlado sería preferible a una tendencia sostenida por encima de 100 dólares, lo que podría indicar un riesgo de estanflación.
En este contexto, el sector de defensa parece tener un futuro más prometedor, mientras que la situación de las petroleras es menos clara. Roberto Scholtes de Singular Bank sugiere que la reciente caída en los precios de algunas grandes empresas, como Inditex, no está justificada y podría presentar oportunidades de compra en el futuro.
En cuanto al oro, aunque se considera un refugio, también presenta riesgos. La especulación a corto plazo ha llevado a que el precio del oro alcance niveles altos, pero una estabilización del conflicto podría resultar en un fuerte retroceso de su valor. Por lo tanto, la recomendación es ser cauteloso y evitar cambios drásticos en las carteras de inversión, a menos que se justifique por la tolerancia al riesgo de cada inversor.














