El sindicato CGT ha presentado un informe revelador que indica que el coste de vida de los hogares que viven de alquiler en España ha crecido un 4,7% en 2025, superando en dos puntos la inflación general según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Entre 2019 y 2025, el aumento de precios para los inquilinos se estima en más del 30%, en comparación con el 25% del índice general. Este informe pone de manifiesto que la inflación que enfrentan los arrendatarios es considerablemente superior a la que refleja el IPC, que mide la evolución de los precios de bienes y servicios para todos los hogares.
El INE, al calcular el IPC, utiliza una cesta de consumo que no refleja adecuadamente la realidad de los inquilinos, quienes se ven particularmente afectados en un contexto de fuerte tensión en el mercado de la vivienda. Según los datos, el alquiler representaba alrededor del 3% en la cesta del IPC en 2025, un peso que se considera insuficiente por el sindicato.
Para ilustrar esta disparidad, el sindicato ha creado un índice alternativo que ajusta el peso del alquiler a la realidad de los hogares inquilinos. En este nuevo indicador, el alquiler representa el 24,7% de la cesta de consumo, lo que contrasta significativamente con el cálculo oficial.
Además, el gasto total en vivienda, incluyendo agua, electricidad y combustibles, pasa del 12,2% en el IPC oficial al 31,4% en el índice específico para inquilinos. Este enfoque busca replicar con precisión la metodología del IPC, pero con una ponderación representativa del gasto real de los inquilinos.
A pesar de que el IPC ya calcula mensualmente la evolución de los precios del alquiler, el CGT ha decidido utilizar datos del portal Idealista, que consideran más representativos. Los datos del sindicato indican que la variación del precio del alquiler entre 2019 y 2023 reportada por el IPC es de solo el 5,2%, cifra que parece sorprendentemente baja.
La razón de esta discrepancia puede ser que el INE solo considera renovaciones de alquiler, excluyendo viviendas que entran al mercado por primera vez. Además, el INE incluye en su medición viviendas a precios inferiores al de mercado, mientras que el CGT se enfoca exclusivamente en los hogares que alquilan a precios de mercado.
El informe también destaca que la brecha entre el IPC oficial y el índice de inquilinos es un fenómeno relativamente reciente. Durante gran parte de 2022, el IPC oficial, influenciado por la crisis energética, estuvo por encima del índice de inquilinos, pero la situación se invirtió en 2023 y se acentuó en 2025.
El informe concluye que, aunque la inflación oficial se ha moderado en los últimos dos años, el aumento del precio de la vivienda ha incrementado la inflación real que experimentan los hogares inquilinos, afectando negativamente su poder adquisitivo.
En cuanto a las diferencias territoriales, el informe señala que Madrid ha registrado el mayor aumento en el índice específico de inquilinos, con una media anual del 5,6%, superando el 3% del IPC oficial en la misma región. La Comunidad Valenciana y Andalucía le siguen con incrementos del 4,8%, y Cataluña con un 4,6%.














