Un tribunal laboral en la provincia china de Jiangsu ha emitido una sentencia que impide que las empresas despidan trabajadores alegando como única causa la sustitución por inteligencia artificial (IA). Este fallo representa el primer precedente legal a nivel mundial que condiciona los despidos vinculados a la automatización tecnológica.
La decisión se produjo tras la demanda de un empleado administrativo que fue despedido después de que su empresa implantara un sistema de IA generativa para gestionar documentación. El juez determinó que reemplazar a un trabajador con una herramienta automatizada no puede considerarse una causa objetiva válida para extinguir su contrato laboral en China. Además, obligó a la empresa a reincorporar al empleado o, en su defecto, a pagar una indemnización máxima, equivalente a varias mensualidades.
Este fallo modifica radicalmente el enfoque corporativo hacia la automatización en China, especialmente en un contexto en el que compañías tecnológicas como Alibaba, Baidu y Tencent habían anunciado recortes de plantilla superiores al 8% en áreas administrativas. Ahora, los planes para reducir costes mediante la IA deben incluir gastos adicionales derivados de la reubicación, formación y recolocación interna de empleados, reduciendo así el ahorro neto esperado en los primeros años.
La sentencia refleja también un cambio en la postura oficial del Gobierno chino, que hasta ahora combinaba una ambición tecnológica con un silencio en materia laboral. Recientemente, el Ministerio de Recursos Humanos publicó una guía interna que apuntaba en esta dirección, pero ha sido el tribunal de Jiangsu quien ha convertido esa línea en jurisprudencia.
El impacto en Europa y España
El fallo chino llega en un momento clave para la Unión Europea, donde la fase laboral del Reglamento de IA está próxima a implementarse. La AESIA, con sede en A Coruña, y la Comisión Europea observan con atención esta doctrina, que podría influir en la regulación europea sobre la sustitución de trabajadores por sistemas automatizados.
En España, los principales actores del sector tecnológico mantienen una postura discreta. Telefónica, que ha incorporado IA generativa en sus servicios de atención al cliente y ha reducido su plantilla en ese área, no ha comentado el caso. Indra, que está enfocado en automatizar servicios a través de su división Minsait, tampoco ha ofrecido declaraciones. En cambio, los sindicatos UGT y CCOO han solicitado que la AESIA tome como referencia esta jurisprudencia para desarrollar el marco regulatorio laboral.
Un precedente con implicaciones estratégicas
Es importante entender que la medida china responde más a un cálculo de estabilidad social que a un impulso progresista. Con un desempleo juvenil urbano superior al 17% y una presión creciente sobre el consumo interno, Pekín busca evitar el impacto negativo de despidos masivos vinculados a la automatización.
Para los inversores europeos en compañías tecnológicas chinas, esta sentencia obliga a revisar las valoraciones que hasta ahora incorporaban expectativas de ahorro significativas por reducción de plantilla. Además, abre tres frentes: proporciona a los sindicatos europeos un nuevo argumento para la negociación colectiva; advierte a las multinacionales tecnológicas estadounidenses con operaciones en China sobre los límites en sus planes de eficiencia; y señala un pulso entre Pekín y Washington sobre quién establecerá las reglas laborales globales en la era digital.
Este precedente recuerda el impacto que tuvo la Ley de Protección de Datos Personales en China, que se inspiró en el RGPD europeo pero luego definió su propio modelo, influyendo en otros marcos asiáticos. Ahora, la regulación laboral relacionada con la IA podría seguir un camino inverso, partiendo de una doctrina provincial china que influya en la legislación europea.
La publicación del primer informe de aplicación de la AESIA, prevista para el segundo semestre, será un hito para conocer si esta doctrina se integra en la regulación europea. Hasta entonces, despedir a trabajadores para reemplazarlos con inteligencia artificial tendrá un coste legal y económico más elevado que antes.














