Palantir Technologies, la empresa tecnológica estadounidense, ha generado un intenso debate global tras publicar un manifiesto en la red social X que ha superado los 15 millones de lecturas. Este texto ha sido interpretado como una defensa abierta del militarismo tecnológico y del dominio occidental, suscitando críticas por su desprecio hacia culturas no occidentales y su alineamiento con la visión de la Administración Trump.
La compañía, que obtiene la mayor parte de sus ingresos de contratos gubernamentales, especialmente del Pentágono, busca reposicionarse. En 2025, Palantir facturó 1.867 millones de dólares gracias a sus negocios con gobiernos, lo que representa el 60 % de sus ingresos totales, que alcanzaron los 3.116 millones. En su manifiesto de 22 puntos, la empresa reclama que Silicon Valley deje de centrarse únicamente en innovaciones para el consumo y asuma un rol activo relacionado con el poder estatal y la defensa nacional.
Según el texto, la era de la disuasión nuclear ha quedado atrás y el nuevo escenario está dominado por la disuasión basada en la inteligencia artificial militar. Afirman que el poder en este siglo se construirá sobre software y que la cuestión esencial no es si se desarrollarán armas con IA, sino quién las creará y con qué objetivos. Esta visión, que algunos califican de tecnofascista, refleja un supremacismo occidental y una inevitable automatización de la violencia que excluirá a la mayoría de la población mundial.
El periodista independiente Antony Loewenstein, experto en el uso de tecnología bélica israelí en territorios ocupados, advierte que esta postura no busca facilitar la vida de las personas, sino todo lo contrario: «su objetivo es esclavizarnos en su visión del mundo, que implica violencia automatizada e incluso genocidio automatizado». Loewenstein señala a Gaza como el primer ejemplo de esta estrategia, donde al menos el 83 % de las víctimas fatales han sido civiles, incluyendo cerca de 20.000 niños, según una investigación conjunta de The Guardian y la revista israelí +972 basada en datos clasificados del ejército israelí.
El CEO de Palantir, Alex Karp, defiende el uso de su tecnología por parte del ejército israelí en la guerra contra Hamas, asegurando que su software se emplea principalmente para «matar terroristas». Israel ha utilizado sistemas de inteligencia artificial denominados «Gospel» y «Lavender» para identificar objetivos humanos y físicos durante un conflicto que ha devastado la Franja de Gaza tras más de dos años de enfrentamientos.
El manifiesto forma parte del libro The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West, coescrito por Karp, donde se critica la insuficiencia del poder blando y se defiende la necesidad de un poder duro basado en software para que las democracias puedan imponerse. Además, el texto señala que no todas las culturas merecen el mismo respeto, afirmando que algunas han logrado avances decisivos mientras otras permanecen disfuncionales y dañinas.
El fundador de Palantir, Peter Thiel, conocido por su apoyo a la ultraderecha estadounidense y su ideología autoritaria, comparte esta visión. Thiel ha defendido un orden jerárquico basado en la riqueza, el poder estatal y la tecnología, y llegó a afirmar en 2009 que «la libertad y la democracia son incompatibles».
El manifiesto también reclama la recuperación del servicio militar obligatorio y critica las limitaciones de la militarización en países como Alemania y Japón, potencias derrotadas en la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, aborda aspectos del desarrollo personal, alertando contra la «psicologización» de la política moderna y la dependencia excesiva de la identidad política como fuente de significado personal.
Organizaciones de derechos civiles llevan años advirtiendo sobre el creciente peso de Palantir en la administración estadounidense y su papel en el control de la población. El manifiesto demanda que Silicon Valley asuma responsabilidad en la lucha contra el crimen violento, criticando la inacción de muchos políticos frente a este problema y abogando por soluciones audaces para salvar vidas.














