Alejandro Porto, arquitecto gallego de 44 años, finalizó recientemente un recorrido en bicicleta de 650 kilómetros desde Madrid hasta Santiago de Compostela. Este desafío no solo supuso un esfuerzo físico, sino que tuvo como objetivo principal sensibilizar sobre la urgente necesidad de aumentar la inversión en investigación contra el glioblastoma, el tumor cerebral más agresivo y con peor pronóstico, enfermedad que le fue diagnosticada en 2024.
Durante dos semanas, Porto atravesó las comunidades de Madrid, Castilla y León y Galicia, siguiendo el tramo final del Camino Francés hasta llegar a la capital gallega. A lo largo de esta travesía, pudo continuar con el tratamiento pautado por su oncóloga, la doctora Virginia Martínez, del Hospital Universitario La Paz, gracias a la combinación con una innovadora terapia llamada TTFields.
Este dispositivo portátil utiliza campos eléctricos que interfieren en la división celular del tumor, lo que ha demostrado prolongar la supervivencia de pacientes con glioblastoma de diagnóstico reciente. Según la doctora Martínez, esta tecnología no solo amplía la esperanza de vida, sino que también mejora la calidad de los periodos en los que el tumor no provoca síntomas clínicos, ofreciendo así a los pacientes tiempo para disfrutar de la vida.
Porto anima a quienes enfrentan la misma enfermedad a no detener sus proyectos ni su día a día: «Sea uno, dos o siete años, hay que vivir desde el primer día y aprovechar cada momento. No se trata solo de sumar años, sino de disfrutarlos».
Además de reivindicar más recursos para la investigación, Alejandro quiso reconocer el apoyo incondicional de su familia, amigos y del equipo médico que le acompaña desde el diagnóstico, resaltando la importancia del respaldo humano en esta etapa vital.
Este caso pone de manifiesto la necesidad urgente de fortalecer la investigación oncológica en España, una inversión que no solo representa un avance científico y económico, sino que sobre todo salva vidas y mejora la calidad de quienes padecen enfermedades tan devastadoras como el glioblastoma.














