Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores han anunciado la convocatoria de las manifestaciones del próximo Primero de Mayo con un mensaje claro: defender la paz, exigir salarios dignos y garantizar el derecho a una vivienda asequible. Este año, la principal movilización tendrá lugar en Málaga, una ciudad que simboliza la grave crisis habitacional que afecta a España.
En una rueda de prensa conjunta, los secretarios generales de ambos sindicatos, Unai Sordo y Pepe Álvarez, destacaron la importancia de trasladar la protesta a Málaga para visibilizar y denunciar la dificultad creciente para acceder a una vivienda adecuada. El lema elegido, «Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia», refleja la intención de ampliar el debate más allá del ámbito laboral, incorporando demandas sociales fundamentales.
Las organizaciones sindicales han programado alrededor de un centenar de manifestaciones en todo el territorio nacional, con el objetivo de presionar a las autoridades para que se incrementen los salarios de forma generalizada, se protejan los servicios públicos esenciales y se garantice una vivienda digna para todas las personas. Además, insisten en la defensa del derecho a la paz como un elemento inseparable de estas reivindicaciones.
Durante su intervención, Unai Sordo subrayó la necesidad de que el crecimiento económico actual se traduzca en una mejora real para las familias españolas, con incrementos salariales que oscilen entre el 4% y el 7% en los próximos años. También insistió en la importancia de un sistema fiscal justo que permita sostener y fortalecer los servicios públicos, pilares fundamentales para la sociedad.
Sobre la vivienda, Sordo hizo hincapié en que ningún ciudadano debería destinar más del 30% de sus ingresos para acceder a una vivienda digna, una realidad que, a su juicio, exige una respuesta estructural inmediata. La propuesta sindical incluye la construcción de viviendas asequibles y la utilización de los inmuebles vacíos, además de exigir a las comunidades autónomas que actúen con determinación y asignen recursos públicos para implementar estas medidas.
Entre las acciones reclamadas se encuentran la limitación de los precios de los alquileres en las zonas tensionadas y la regulación del uso turístico de la vivienda para evitar la especulación que dificulta el acceso y la estabilidad del mercado residencial.
Finalmente, Unai Sordo alertó sobre la dimensión internacional de estas movilizaciones, vinculándolas con la defensa de la autonomía estratégica de España y Europa frente a políticas externas que, según él, pretenden fragmentar el continente y aumentar su dependencia energética y económica.














