La ciudad de Huelva se volcó en las calles este viernes para rendir homenaje a las víctimas del descarrilamiento en Adamuz, ocurrido el 18 de enero. Más de 5.500 personas, según la Policía Nacional, se unieron en una manifestación organizada por la Asociación Víctimas Descarrilamiento Adamuz, en un acto marcado por el respeto y la solemnidad.
Los políticos, aunque estuvieron presentes, no tomaron la palabra, dejando que fueran las víctimas y sus familias quienes acapararan el protagonismo. Este gesto se enmarca en un contexto de dolor y exigencia de justicia, ya que la tragedia dejó un profundo impacto en la sociedad onubense.
La marcha comenzó en la estación de tren de Huelva, liderada por el presidente de la plataforma, Mario Samper, quien describió el día como «un poco duro» debido al estado emocional de los afectados. Samper enfatizó que la manifestación tenía dos objetivos: rendir homenaje a los fallecidos y exigir una investigación imparcial sobre lo ocurrido, así como la asunción de responsabilidades políticas y empresariales.
Samper criticó la tardanza de las administraciones en responder a las necesidades de las víctimas, señalando que «parece que ahora están empezando a arrancar». Durante la marcha, los participantes portaron pancartas con lemas como «Memoria-Verdad-Justicia» y se concentraron en la Plaza de las Monjas, donde Samper leyó un manifiesto recordando a los 46 fallecidos y a los 200 heridos.
Entre los asistentes, se encontraba María José, una de las supervivientes, quien compartió su experiencia de recuperación tras sufrir graves lesiones. A pesar de no poder realizar el recorrido completo, su presencia simbolizaba la lucha por justicia. «Quiero estar aquí para reivindicar el problema que tienen los trenes en España», afirmó.
La manifestación también sirvió para recordar la voz de quienes habían expresado preocupaciones sobre la seguridad del ferrocarril, como el maquinista Pepe Serrano, quien había alertado sobre el mantenimiento insuficiente de las vías. Su hermana, Lola Serrano, compartió su angustia y la preocupación que su hermano sentía al viajar en ese tren.
Al finalizar el acto, se encendieron velas en memoria de los fallecidos y se guardó un minuto de silencio. Samper reiteró las demandas de verdad, justicia y respeto, subrayando la importancia de una investigación clara y sin contaminaciones que permita prevenir futuras tragedias.
La manifestación se llevó a cabo sin tintes políticos, aunque varios representantes asistieron a título personal. Samper concluyó con un mensaje de unidad y determinación: «No vamos a dejar de luchar hasta que se conozca la verdad y se haga justicia».














