En la ciudad de Ourense, una usuaria frecuente del servicio de taxi ha denunciado la actitud poco empática de algunos conductores hacia su hijo, que tiene autismo. Según relata, a pesar de contar con amigos en el sector y esforzarse por que su hijo se comporte adecuadamente, en numerosas ocasiones han recibido miradas y gestos de rechazo cuando el niño sube al vehículo.
La madre, Andrea Gómez Estévez, explica que aunque intentan que su hijo se suba de la forma más correcta posible, es inevitable que, al ser un niño con autismo, pueda mover el pie y rozar el interior del taxi. Ante esta situación, algunos taxistas reaccionan con gestos de molestia o desaprobación, lo que considera injusto y poco profesional.
Andrea señala que algunos conductores deberían formarse mejor y entender que trabajan con personas, no solo con clientes, y que los niños, independientemente de su condición, tienen derecho a desplazarse sin ser juzgados ni tratados con indiferencia. Además, lamenta que no sea la primera vez que ocurre este tipo de trato y que sea necesario seguir denunciándolo.
Este llamado a la empatía y al respeto pone de manifiesto la necesidad de mayor sensibilización en el sector del taxi, especialmente en ciudades como Ourense, donde la comunidad de personas con autismo y sus familias utilizan con frecuencia estos servicios. La inclusión y el respeto deben ser la norma en cualquier ámbito profesional, más aún cuando se trata de personas con condiciones especiales.
La experiencia relatada invita a reflexionar sobre la importancia de humanizar el trato en el transporte público y privado, recordando que detrás de cada usuario hay una persona con sus particularidades y derechos que deben ser respetados.












