Sol Gallego-Díaz destacó como una de las voces más respetadas y serias dentro del periodismo español. Aunque no trabajé directamente con ella, la conocí en la Escuela Oficial de Periodismo, cuando esta todavía no había adquirido rango universitario. En aquella época, la EOP, ubicada en la parte trasera del actual Ministerio de Defensa, reunía a unos pocos centenares de estudiantes que habían superado un exigente examen para demostrar su verdadero interés por la información.
En ese reducido grupo, donde todos nos conocíamos, Sol brillaba por su compromiso, su entusiasmo y una seriedad poco común. Su trayectoria profesional la llevó a ejercer como corresponsal en ciudades como París, Londres, Bruselas, Buenos Aires y Nueva York, lo que refleja la amplitud y profundidad de su trabajo en el ámbito internacional. Cada encuentro en Madrid con ella era un intercambio enriquecedor sobre el periodismo y los colegas repartidos por el mundo.
Su logro más destacado fue convertirse en la primera mujer en dirigir un periódico nacional en España, El País, un hito que refleja no solo su capacidad profesional sino también su compromiso con la igualdad. Feminista convencida, Sol nunca exhibió su postura de manera ostentosa, sino que la asumió con naturalidad, como tantas otras mujeres de la Transición que participaron en la transformación social sin buscar reconocimiento público.
La figura de Sol Gallego-Díaz simboliza una generación que vivió un cambio profundo en el país. Para ella, la información siempre fue información, dejando la ideología en un segundo plano y priorizando la objetividad periodística. En los numerosos homenajes y mensajes que se han difundido en este día de recuerdo, se observa a Sol en imágenes junto a líderes y compañeros de muy diversas tendencias políticas, siempre con la misma sonrisa y mirada atenta, tomando nota con bloc y bolígrafo.
A lo largo de su carrera, Sol se movió en los círculos más altos del poder y la información, pero su interés nunca fue la notoriedad personal, sino la búsqueda constante de la mejor noticia. Su legado es el de una periodista que supo abrir camino en un mundo tradicionalmente dominado por hombres, con esfuerzo, austeridad y una pasión genuina por su profesión.












