En una entrevista realizada por Ana Sánchez Ameneiro al catedrático Manuel Peña Díaz con motivo de la presentación de su libro El sambenito. Historia cotidiana de la Inquisición (El Paseo Editorial), el académico estableció un paralelismo entre la Inquisición histórica y la red social X, señalándola como la manifestación más clara y contemporánea de un comportamiento inquisitorial.
Este análisis recordó casos emblemáticos como los de Woody Allen y Kevin Spacey, especialmente la conferencia que Spacey ofreció en la Oxford Union Society. En ella, Spacey denunció cómo los medios y la opinión pública condenaron sin juicio previo a un actor acusado de abuso sexual, provocando su cancelación en la industria cinematográfica. A pesar de que en tres procesos judiciales posteriores fue declarado inocente, la cancelación persistió.
Spacey ofreció un giro inesperado al revelar que esta historia no era suya, sino la de Fatty Arbuckle, uno de los actores más destacados y mejor remunerados de Hollywood en la década de 1920. Arbuckle fue acusado de la violación y muerte de una aspirante a actriz, y aunque fue absuelto tras dos juicios nulos y un tercero con veredicto favorable acompañado de disculpas públicas, su carrera quedó irremediablemente destruida.
La prensa sensacionalista y la opinión pública lo condenaron rápidamente, y los estudios cinematográficos, presionados por organizaciones religiosas y ligas de decencia que impulsaron el código Hays de autocensura, decidieron apartarlo definitivamente. Este caso ilustra cómo la difamación y la condena social, en ausencia de pruebas o justicia, pueden arruinar vidas de manera irreversible.
El catedrático Peña Díaz reflexionó sobre cómo Marshall McLuhan, al acuñar el concepto de aldea global, quizás no previó que la difamación y las acusaciones anónimas, comportamientos propios de las aldeas tradicionales y la Inquisición, se expandirían a escala global gracias a las redes sociales. En este sentido, la red X representa un nuevo escenario donde la condena pública se produce con celeridad y sin garantías, replicando viejas prácticas con un alcance sin precedentes.













