Rusia celebra un Día de la Victoria con fuerte seguridad y sin armamento pesado

Moscú refuerza la defensa aérea y limita el desfile militar por la guerra en Ucrania

Este sábado, Rusia conmemora el Día de la Victoria, una fecha crucial para el Kremlin que recuerda la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la celebración este año se vive con cautela y extrema seguridad en Moscú, ante la amenaza latente de ataques ucranianos que podrían afectar el tradicional desfile militar.

Para proteger el centro de la capital rusa, se han instalado 40 baterías antiaéreas adicionales con el fin de evitar cualquier ataque durante el evento. El Ministerio de Defensa ruso reiteró su advertencia a la población civil y al personal diplomático en Kiev para que evacuen la ciudad, señalando que no hay acuerdo para un alto el fuego y que Rusia respondería con dureza si se produce alguna agresión.

El desfile será más discreto que en años anteriores, tanto por la ausencia de armamento pesado como por la limitada presencia de líderes internacionales. En el palco oficial junto a Vladímir Putin solo estarán los presidentes de Bielorrusia, Laos y el sultanato de Malasia. En una segunda línea, participarán representantes de países como Bosnia Herzegovina, Serbia, Eslovaquia y los territorios no reconocidos de Abjasia y Osetia del Sur.

La televisión pública rusa informó que el desfile se emitirá en diferido y tendrá una duración reducida, de apenas 50 minutos frente a los habituales noventa. Además, en otras regiones del país, al menos once han cancelado sus actos conmemorativos, mientras que nueve mantienen los eventos con exhibición de armamento moderno e histórico, aunque algunas zonas como Bashkiria han sido blanco de ataques con drones ucranianos.

En comparación con el año pasado, cuando desfilaron 11.000 soldados y 200 vehículos, este año no habrá datos oficiales claros sobre el número de participantes, pero se confirmó la ausencia de equipamiento militar pesado, una decisión atribuida a la situación operativa derivada de la guerra en Ucrania y la necesidad de reservar recursos para el frente.

La seguridad se ha intensificado notablemente en las calles de Moscú. La presencia policial se ha multiplicado y es habitual ver vehículos con cristales tintados escoltando a agentes. En el metro se han reforzado los controles de mochilas para impedir que se introduzcan armas. Además, para evitar el uso de las telecomunicaciones por parte de fuerzas ucranianas, el acceso a Internet, la red móvil, el GPS y los mensajes SMS estarán bloqueados durante toda la jornada.

Muchos moscovitas prefieren alejarse de la ciudad por estos días debido a las restricciones y el ambiente tenso. El tráfico se ha complicado en los alrededores del centro, donde numerosas calles permanecen cerradas y varios negocios optan por no abrir. Como explica Igor, conductor local, es mejor abandonar la capital y pasar unos días en el campo para evitar las molestias.

En definitiva, este Día de la Victoria se celebra en Rusia con una atmósfera cargada de precaución y limitaciones, reflejo del impacto que la guerra contra Ucrania sigue teniendo en la vida cotidiana y en una de las conmemoraciones más importantes para el régimen de Vladímir Putin.

Redacción

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