Un reciente estudio del equipo de investigación Gluten3S de la Universidad del País Vasco (EHU) ha revelado que, aunque el seguimiento nutricional ayuda a aliviar los síntomas en niños recién diagnosticados de celiaquía, no mejora su calidad de vida. Esta intervención dietética se ha realizado durante el primer año tras el diagnóstico, con un seguimiento presencial que ha permitido evaluar su impacto en diversos parámetros de salud.
La investigadora Arrate Lasa ha explicado que el equipo ha proporcionado información sobre los alimentos permitidos y prohibidos, así como consejos personalizados para mejorar los hábitos alimenticios de los pequeños. Además, se han llevado a cabo talleres de cocina y se han realizado mediciones periódicas para analizar la evolución de la sintomatología y la calidad de vida de los participantes.
Evolución de síntomas y su impacto
Tras un año de seguimiento, los resultados indican que la dieta de los niños ha mejorado significativamente y que los síntomas gastrointestinales, como la indigestión, diarrea y dolor abdominal, han disminuido en general. Lasa ha señalado que el 90% de los síntomas que persisten son de baja intensidad, y los síntomas de alta intensidad han desaparecido por completo. En el caso de otros síntomas no gastrointestinales, como dermatitis y ansiedad, también se ha observado una reducción considerable.
Sin embargo, el estudio ha encontrado que la calidad de vida de los niños celiacos no ha mejorado. En una escala de 100 puntos, donde 100 representa la peor puntuación, los participantes otorgaron 60 puntos tanto al inicio como al final del estudio. Esta estabilidad en la valoración sugiere que, aunque se alivian los síntomas físicos, los aspectos sociales y emocionales de vivir con celiaquía siguen siendo un desafío significativo.
El impacto social de la celiaquía
Lasa ha destacado la importancia del entorno social en la calidad de vida de los niños celiacos. A pesar de que el único tratamiento efectivo para la celiaquía es seguir una dieta estricta sin gluten, muchas veces esto se complica en situaciones sociales, como comer fuera de casa. La falta de educación sobre la enfermedad en la sociedad puede llevar a la desconfianza en la comida servida y a una sensación de aislamiento entre los afectados.
Las investigadoras del grupo Gluten3S han subrayado la necesidad urgente de promover la concienciación social sobre la celiaquía. «Para mejorar la calidad de vida y la inclusión de las personas celiacas, es fundamental aumentar el conocimiento de la enfermedad y de la dieta sin gluten en la población general», concluyeron. La investigación continúa siendo esencial para abordar no solo los aspectos físicos de la celiaquía, sino también sus implicaciones emocionales y sociales.













