El colesterol Lp(a) aumenta el riesgo cardiovascular sin ser detectado

Un tipo de colesterol poco conocido puede elevar el riesgo de infartos e ictus, advierte el Dr. Víctor Espuig.

El Dr. Víctor Espuig, médico especialista en cardiología, ha lanzado una alerta sobre un tipo de colesterol que a menudo pasa desapercibido en las analíticas rutinarias. Este tipo de colesterol, conocido como lipoproteína(a) o Lp(a), puede aumentar significativamente el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, incluso cuando los niveles de colesterol “normal” se encuentran dentro de los rangos saludables.

La Lp(a) es similar al colesterol LDL, comúnmente denominado “colesterol malo”, pero presenta una característica crucial: contiene una proteína adicional que la hace más aterogénica y proinflamatoria. Según explica el Dr. Espuig, esta combinación favorece la formación de placas y trombos en las arterias, lo que incrementa el riesgo de eventos cardiovasculares graves.

Impacto genético y prevalencia de la Lp(a)

Un aspecto preocupante de la Lp(a) es que su nivel está determinado en más de un 80% por factores genéticos. A diferencia del colesterol tradicional, que se puede controlar mediante dieta y ejercicio, la lipoproteína(a) tiende a permanecer estable a lo largo de la vida. Esto significa que muchas personas pueden tener niveles elevados sin saberlo, incluso si llevan un estilo de vida saludable.

Los datos son alarmantes: aproximadamente una de cada cuatro personas presenta Lp(a) por encima de los valores recomendados. El riesgo cardiovascular comienza a aumentar a partir de 50 mg/dL, y cuando los niveles superan los 180 mg/dL, el peligro se asemeja al de la hipercolesterolemia familiar, una de las alteraciones genéticas más severas relacionadas con el colesterol.

Recomendaciones médicas y estrategias de control

Ante esta situación, diversas guías médicas han comenzado a posicionarse sobre la importancia de medir la Lp(a). La Sociedad Española de Cardiología recomienda que todos los adultos se realicen esta prueba al menos una vez en la vida. Otras sociedades sugieren un cribado más dirigido, especialmente para aquellos con antecedentes de enfermedad cardiovascular precoz en su familia.

La inquietud surge cuando los resultados de la prueba revelan niveles altos de Lp(a). Actualmente, no existen tratamientos específicos para reducir esta lipoproteína, aunque el Dr. Espuig menciona que hay investigaciones avanzadas y nuevos fármacos en desarrollo. Mientras tanto, el enfoque debe centrarse en minimizar el riesgo cardiovascular general.

“Nuestro objetivo es controlar todos los factores que sí podemos modificar”, señala el Dr. Espuig. Esto implica mantener el colesterol LDL lo más bajo posible, controlar la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre, eliminar el tabaco y adoptar un estilo de vida saludable. Estas son las principales herramientas para proteger el corazón en presencia de Lp(a) elevada.

Lejos de generar alarma, el mensaje del especialista es claro: medir la lipoproteína(a) permite conocer el riesgo real de cada individuo. Esta información, correctamente interpretada, ayuda a personalizar la prevención y a tomar decisiones más precisas para cuidar la salud cardiovascular a largo plazo.

Redacción

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