Más de seis millones en España consumen hipnosedantes y enfrentan insomnio crónico

España lidera el consumo de hipnosedantes que generan dependencia y agravan el insomnio crónico

En España, más de seis millones de personas utilizan habitualmente medicamentos hipnosedantes, como somníferos y benzodiacepinas, según datos de la Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas del Ministerio de Sanidad. La mayoría son mujeres, muchas de ellas jóvenes, y el consumo va en aumento cada año.

Carlos Egea, presidente de la Federación Española de Sociedad de Medicina del Sueño (Fesmes), alerta que España es el país con mayor consumo de fármacos para dormir, lo que genera tolerancia y abuso. «El paciente acaba enfrentando dos problemas: insomnio y dependencia», explica.

Ainhoa Álvarez, presidenta de la Sociedad Española de Sueño, confirma que la mayoría de los medicamentos usados para tratar el insomnio son benzodiacepinas, que provocan dependencia y pérdida de eficacia con el tiempo. Por eso, cuando los pacientes llegan a las Unidades de Sueño, ya suelen estar medicados desde Atención Primaria.

El origen del consumo comienza incluso antes de los 15 años, con una media de edad en torno a los 46 años. Los colectivos más afectados son aquellos con menor nivel educativo y trabajos manuales o en situación de desempleo, según un informe del Consejo Español de Drogodependencia y Otras Adicciones.

Tratamiento alternativo para el insomnio crónico

Adolfo Alcoba, miembro de la Alianza por el Sueño, indica que la terapia cognitivo conductual es el tratamiento preferente para el insomnio crónico. Solo si esta no resulta efectiva se recomienda combinarla con medicación para actuar sobre la causa y el trastorno específico. Sin embargo, el mayor reto es cuándo ya existe dependencia y tolerancia a los fármacos tras un uso prolongado.

Los medicamentos hipnosedantes no solo afectan la calidad del sueño, sino que también causan deterioro cognitivo, especialmente en personas mayores, y aumentan la necesidad de dosis mayores hasta que el efecto desaparece. Alcoba subraya que existen dos problemas de salud pública: el alto porcentaje de personas con trastornos del sueño y el elevado consumo de benzodiacepinas.

Ante la tendencia de recetar pastillas de forma rápida en Atención Primaria, la Alianza por el Sueño ha presentado recientemente una guía práctica de terapia cognitivo conductual para el insomnio crónico. Esta guía propone que el paciente aprenda cómo funciona el sueño y cómo manejar los factores que lo alteran, desarrollar una correcta higiene del sueño, controlar los estímulos que activan la alerta y restringir el tiempo en la cama para evitar la presión negativa que impide dormir.

Ainhoa Álvarez detalla que la terapia se divide en dos bloques: uno conductual, para modificar hábitos que empeoran el insomnio, como pasar demasiado tiempo en la cama sin dormir, y otro cognitivo, para cambiar pensamientos intrusivos o creencias erróneas sobre el sueño. Lamenta que esta terapia no se ofrece habitualmente en la Seguridad Social y considera que lo ideal sería implementarla desde Atención Primaria.

El insomnio y el envejecimiento

Los expertos coinciden en que el insomnio se agrava con la edad. Carlos Egea señala que problemas propios del envejecimiento, como molestias prostáticas, sofocos o dolores, fragmentan el sueño. Además, el ritmo laboral entre los 20 y 65 años obliga a dormir entre siete y nueve horas, pero tras la jubilación surgen otros factores que afectan el descanso.

Ainhoa Álvarez explica que los despertares nocturnos son más frecuentes y prolongados en personas mayores, lo que reduce el sueño profundo y la calidad general del descanso. Los ancianos suelen compensar durmiendo siestas, una o dos al día, que ayudan a recuperar energías.

Sobre la siesta, ambos especialistas coinciden en que es positiva si se limita a menos de 30 minutos para no interferir con el sueño nocturno. En casos particulares, como trabajadores nocturnos, la duración puede adaptarse, pero para personas con insomnio se recomienda evitar siestas largas.

El debate sobre cómo abandonar las pastillas para dormir sin recaer en el insomnio continúa siendo un desafío para la medicina española, que apuesta por terapias no farmacológicas como primera opción, con el objetivo de reducir la dependencia y mejorar la calidad de vida de millones de pacientes.

Redacción

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