En medio de la creciente presión social y estrés cotidiano, expertos en salud mental recomiendan detenerse para profundizar en el autoconocimiento. La psicóloga clínica Marly Kuenerz, autora de «El inconsciente cuántico» y «El juego de la atención», sugiere centrar la mirada en el inconsciente para potenciar nuestro bienestar y la alegría de vivir.
Según Kuenerz, el inconsciente no se entiende desde la lógica tradicional, ya que es atemporal y no se localiza en un punto específico del cuerpo o la mente. Más bien, funciona como un sistema protector que almacena información en el cuerpo, el gran receptor y contenedor de nuestras experiencias. Esto explica por qué, en ocasiones, reaccionamos con intensidad emocional o física ante situaciones aparentemente insignificantes; el inconsciente ha registrado impactos previos que activan respuestas automáticas sin pasar por el análisis consciente.
La experta pone un ejemplo: mientras que para la mente consciente una mesa es simplemente un objeto práctico, si alrededor de ella ocurrió un evento traumático, ese objeto adquiere un significado simbólico que puede desencadenar reacciones corporales instantáneas ante estímulos relacionados.
La influencia del inconsciente en la vida diaria
El inconsciente procesa información a una velocidad y en una cantidad mucho mayor que la mente consciente, pero sin realizar un análisis profundo. La información se almacena tal cual y solo cambia si el consciente interviene para reinterpretarla. De lo contrario, los patrones conductuales se repiten sin que comprendamos la razón de estas respuestas automáticas.
Para modificar esos patrones es fundamental el autoconocimiento. Kuenerz resalta que muchas personas viven centradas en el exterior y desconocen lo que sucede en su mundo interno. Observar cómo reaccionamos ante lo que sucede fuera, qué nos afecta o beneficia, es el primer paso para descubrir quiénes somos realmente.
Entrenar la atención para transformar hábitos
El proceso de autoconocimiento implica cambiar hábitos arraigados, aunque no siempre beneficiosos, que pueden generar lo que Kuenerz denomina «atracones fatales», respuestas emocionales automáticas provocadas por el inconsciente. Por eso, recomienda iniciar este camino a través de la atención consciente, una práctica que ella denomina «el juego de la atención».
Este ejercicio consiste en dirigir la atención hacia el interior, equilibrándola con la atención al mundo exterior. La clave está en preguntarse qué se siente en cada momento y dónde está enfocada la atención, ya sea hacia afuera o hacia adentro. Aunque pueda parecer complicado, es un hábito que se puede entrenar observando la respiración y las sensaciones corporales, lo que facilita identificar qué situaciones nos afectan y por qué.
Cuando detectamos algo que nos produce malestar, es necesario darle un nuevo significado. La información inconsciente, basada en experiencias pasadas, puede teñir nuestra percepción con cargas emocionales que distorsionan la realidad. La terapia busca precisamente limpiar esas cargas para que podamos ver la realidad sin filtros emocionales.
Kuenerz insiste en que sin una base sólida es difícil avanzar y que este conocimiento debería enseñarse desde la escuela, pues se trata de comprender la vida para reducir el sufrimiento y aumentar el disfrute.
La emoción como motor y la liberación corporal
Muchas personas cuentan con salud, dinero o familia, pero no alcanzan la felicidad. En ese vacío juega un papel esencial el inconsciente, que dirige las emociones, motor fundamental de la vida. Los bloqueos emocionales suelen manifestarse con molestias físicas, como nudos en la garganta o el estómago, que requieren primero conciencia y luego liberación.
Para desbloquear esas tensiones, Kuenerz recomienda técnicas como la vibración sonora, que actúa directamente sobre el cuerpo y ayuda a soltar cargas profundas almacenadas en la memoria celular. Aunque algunos puedan dudar, esta práctica cuenta con respaldo en estudios de neurociencia que demuestran efectos positivos duraderos en el equilibrio emocional.
El término «inconsciente cuántico» refleja la idea de que este inconsciente no se rige por las leyes lineales y lógicas del día a día, sino por principios cuánticos, donde el tiempo y el espacio no funcionan de manera convencional. Aunque resulte complejo para la mente racional, esta perspectiva está ganando aceptación en el campo científico.
Finalmente, la psicóloga aconseja dedicar diariamente tiempo para escucharse a uno mismo, sintonizando con el propio ritmo interno más allá del ritmo acelerado del mundo exterior. Este equilibrio entre acción e introspección permite vivir con mayor plenitud y sentido, alejándonos del modo automático que domina nuestra sociedad.












