En los últimos años, la sociedad ha estado atrapada en el mantra de «come menos y muévete más» como la clave para perder grasa. Sin embargo, Mark Romera, experto en fisiología, desafía esta creencia al señalar que la pérdida de grasa es un proceso más complejo que simplemente reducir calorías y aumentar el ejercicio.
Romera destaca que, aunque disminuir calorías puede funcionar temporalmente, a largo plazo el cuerpo comienza a adaptarse. Cuando se enfrenta a una restricción calórica prolongada, el cuerpo activa mecanismos de defensa que pueden llevar a un aumento del hambre y una disminución de la energía, lo que frena el progreso. «No es cuestión de falta de disciplina», aclara, «sino de biología».
El papel del cerebro es fundamental en este proceso. El hipotalamo actúa como el centro de control del cuerpo, supervisando las reservas de energía. Si detecta escasez, ajusta el metabolismo: disminuye el gasto energético y aumenta la sensación de hambre. Luchar contra estos mecanismos no es sencillo y requiere más que fuerza de voluntad.
Otro factor crucial es el estrés. El cortisol, conocido como la hormona del estrés, puede dificultar la pérdida de grasa, especialmente en la zona abdominal. Esto significa que, incluso con una alimentación adecuada, los resultados pueden no ser visibles si el cuerpo está bajo una carga de estrés constante.
Romera también enfatiza la importancia del entrenamiento de fuerza. A menudo se prioriza el ejercicio cardiovascular, pero el entrenamiento de fuerza es esencial no solo por razones estéticas, sino también por la salud metabólica. Mantener la masa muscular ayuda a utilizar la energía de manera más eficiente.
Cuando las personas se encuentran en un estancamiento, la reacción habitual es intensificar los esfuerzos. Sin embargo, Romera sugiere un enfoque diferente: tomar un descanso y proporcionar al cuerpo suficiente energía. Al hacerlo, el cuerpo puede volver a sentirse seguro y «soltar» la grasa acumulada.
Por último, Romera recuerda la importancia de factores como el sueño y la exposición a la luz natural. Muchas veces, estos aspectos se subestiman, pero son fundamentales para mantener un estado saludable. La microbiota también juega un papel en la regulación del metabolismo.
En resumen, la pérdida de grasa no se trata de castigos ni de dietas restrictivas. Es un proceso que requiere comprensión y un enfoque equilibrado. «No somos animales que funcionen a base de premios y castigos», concluye Romera, resaltando que el objetivo debe ser vivir de manera saludable y sostenible, en lugar de estar en constante lucha con nuestro propio cuerpo.













