Distinguir entre un resfriado y una alergia es fundamental para aplicar el tratamiento adecuado y mejorar la calidad de vida durante la primavera, según la profesora de Inmunología de la Universidad Europea, María Teresa Coiras.
El resfriado común es una infección viral que se transmite fácilmente y suele durar entre cinco y diez días. En contraste, la alergia es una reacción no contagiosa del sistema inmunitario frente a un alérgeno, como el polen, que puede mantenerse durante semanas mientras exista exposición a esta sustancia. Además, los síntomas alérgicos tienden a agravarse al estar al aire libre, algo que no ocurre de igual forma con el resfriado.
La experta detalla que la alergia se caracteriza principalmente por picor en los ojos y la nariz, estornudos constantes y mucosidad abundante, clara y líquida. Por otro lado, el resfriado suele provocar congestión nasal con mucosidad más espesa, dolor de garganta, fatiga y en algunas ocasiones fiebre, un síntoma poco habitual en las alergias.
En cuanto al tratamiento, para la alergia se utilizan antihistamínicos, dado que la histamina es la sustancia que desencadena la reacción alérgica. En casos más severos, pueden ser necesarios corticoides o vasoconstrictores nasales, aunque no se recomienda su uso prolongado. Por el contrario, el resfriado no cuenta con un tratamiento específico; las recomendaciones se basan en descansar, mantenerse hidratado y emplear medicamentos que alivien síntomas puntuales como el dolor o la congestión.
María Teresa Coiras advierte que si los síntomas se mantienen más de diez días, si aparece fiebre alta, dificultad para respirar o empeoran paulatinamente, es imprescindible acudir al médico. También aconseja consultar si las molestias interfieren de manera significativa en la vida cotidiana o si existen dudas sobre si se trata de una alergia u otro problema de salud.













