El maltrato infantil, conocido como Traumatismo No Accidental (TNA), se presenta como una de las principales causas de morbimortalidad en lactantes y niños pequeños. Este fenómeno sigue siendo gravemente infradiagnosticado en la actualidad. La Radiología se posiciona como una herramienta fundamental para la detección temprana, contribuyendo así a la protección de los menores en situaciones de riesgo, según afirman expertos de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM).
La doctora Elena Calabuig, quien participará en el 38 Congreso de la SERAM que tendrá lugar en mayo en Valencia, subraya la frecuencia del TNA, que a menudo no presenta signos visibles y en el que el menor no puede comunicar lo sucedido. En estos casos, la imagen médica aporta datos objetivos que son cruciales para orientar el diagnóstico y garantizar la protección del niño.
Cuando se detectan hallazgos sospechosos en estudios como tomografías computarizadas (TC) craneales o radiografías, el radiólogo emite informes que incluyen conclusiones claras que deben considerar la posibilidad de un TNA. Algunos centros han desarrollado comités con protocolos de actuación específicos que se activan ante estas sospechas. Estos protocolos aseguran la hospitalización del menor para su seguridad y la realización de pruebas complementarias, como resonancias magnéticas (RM) y exploraciones oftalmológicas.
Según la doctora Calabuig, las pruebas de imagen proporcionan evidencia objetiva y documentada que tiene implicaciones tanto clínicas como legales, lo que permite respaldar la sospecha diagnóstica y facilita decisiones médicas informadas. Estos informes pueden ser decisivos en procedimientos judiciales, donde los radiólogos a menudo actúan como peritos.
Desde 2019, en el Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante, se ha instaurado un comité multidisciplinar con un protocolo estructurado que coordina la actuación de diversas especialidades médicas y profesionales de los ámbitos social y jurídico. Esta iniciativa ha permitido aumentar la detección de casos sutiles que anteriormente podían pasar desapercibidos, agilizar la realización de pruebas de imagen y mejorar la colaboración entre servicios. Se han incorporado técnicas diagnósticas avanzadas, como la virtuopsia, que utiliza métodos de imagen sofisticados para examinar cuerpos de fallecidos de manera no invasiva.
La sospecha de maltrato infantil requiere la colaboración de varios profesionales, incluyendo especialistas en Radiología Pediátrica, Urgencias, UCI Pediátrica, Traumatología Infantil y Cirugía Infantil, así como médicos forenses, trabajadores sociales y autoridades judiciales. La Radiología no solo es clave para el diagnóstico, sino que también apoya la acción clínica con evidencia objetiva, promoviendo un enfoque multidisciplinario que tiene como objetivo último la protección del menor.
La experiencia acumulada demuestra que la implementación de protocolos estructurados y comités multidisciplinares es esencial para garantizar una respuesta efectiva, mejorar la detección precoz y asegurar la protección de los niños en situaciones de vulnerabilidad.













