La microgravedad en el espacio tiene un impacto notable en la salud musculoesquelética de los astronautas, lo que puede resultar en una reducción de hasta el 25 % de su masa ósea tras seis meses de misión. Según la doctora Laia Gifre, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología y reumatóloga en el Hospital Universitario Hermanos Trias y Pujol, las misiones como Artemis II llevan a pérdidas de entre el 1 y el 1,5 por ciento de masa ósea cada mes. Esta pérdida es especialmente significativa en la cadera.
La especialista señala que aunque los astronautas pueden recuperar parte de la masa ósea tras su regreso a la Tierra, este proceso es lento y no siempre se completa, requiriendo entre uno y tres años para alcanzar niveles previos. En algunos casos, no logran recuperar completamente la masa ósea en ciertas áreas.
En este contexto, la SER se ha planteado cómo las condiciones de microgravedad afectan a la salud de los astronautas y la posible relevancia de estos estudios para comprender mejor enfermedades como la osteoporosis y mejorar su tratamiento en la población general. La doctora Gifre explica que la microgravedad provoca una disminución notable tanto de la masa muscular como de la ósea, ya que la falta de gravedad impide que los huesos reciban la carga mecánica necesaria para mantener su densidad y calidad.
Además, esta pérdida de masa ósea está relacionada con una disminución en la calidad del hueso y con la liberación de calcio al torrente sanguíneo, lo que puede llevar a complicaciones como cálculos renales y calcificación vascular. La doctora advierte que la reducción de masa muscular y ósea puede aumentar el riesgo de fracturas.
Para mitigar estos efectos, las misiones espaciales han incorporado estrategias como el ejercicio físico de resistencia y el uso de medicamentos. Aunque el ejercicio por sí solo no resulta suficiente, la combinación con tratamientos para la osteoporosis ha demostrado ser efectiva para mantener tanto la cantidad como la calidad ósea.
Más allá de las misiones espaciales, los hallazgos de estos estudios tienen un impacto directo en la medicina terrestre. Situaciones como el reposo prolongado en cama, las lesiones medulares y los ictus presentan mecanismos similares de pérdida ósea por falta de carga. Los estudios realizados en estas condiciones representan una importante fuente de evidencia científica sobre la osteoporosis por desuso, que luego se aplica al contexto de los astronautas.













