Las sardinas se han posicionado como un destacado superalimento en la dieta actual, especialmente en esta época del año, según la nutricionista Salena Sainz, fundadora de Naturae Nutrición. Este pescado enlatado, disponible en todos los supermercados, contiene el doble de omega 3 en comparación con el atún, lo que lo convierte en una opción preferible para aquellos que buscan mejorar su salud.
La llegada de la primavera trae consigo un reajuste en el organismo, que requiere una alimentación rica en antioxidantes, fibras y grasas saludables. Sainz enfatiza la importancia de incluir superalimentos en la dieta, ya que estos ayudan al cuerpo a adaptarse a los cambios estacionales. En este contexto, las sardinas destacan no solo por su contenido en omega 3, sino también por los beneficios que aportan a la salud cardiovascular y al funcionamiento cerebral.
Las sardinas son ricas en nitratos naturales, lo que contribuye a reducir la inflamación y a mejorar el perfil lipídico. A diferencia del atún, que puede contener entre 8 y 15 microgramos de mercurio por lata, las sardinas presentan un menor riesgo de exposición a este contaminante, lo que las hace adecuadas para toda la población. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria recomienda limitar la ingesta de mercurio, especialmente en niños y mujeres embarazadas.
El consumo regular de pescado azul, como las sardinas, está asociado a una reducción de la inflamación sistémica y a una mejora del perfil lipídico. Sainz sugiere diversas formas de preparación, como en ensaladas, como aperitivo o a la plancha con limón y verduras de temporada, lo que resulta en una opción tanto sencilla como nutritiva.
Además de las sardinas, la nutricionista también menciona otros superalimentos como las lentejas, el kéfir, las espinacas y los espárragos, todos de fácil preparación. Estos alimentos son ideales para cuidar la microbiota y favorecer una transición saludable durante el cambio primaveral.












