La Universidad Europea de Valencia ha emitido una advertencia sobre la conexión entre el exceso de peso y las alteraciones del microbioma intestinal. Según estudios científicos, esta relación incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, lo que resalta la importancia de fomentar hábitos alimentarios saludables y sostenibles.
En una declaración realizada el 23 de marzo, el profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud, Javier Pascual, subrayó que los patrones de alimentación influyen tanto en el microbioma como en nuestra salud a largo plazo. Por ello, destacó que la alimentación no debería considerarse solo un acto nutricional, sino como un pilar esencial para la prevención de enfermedades.
Pascual afirmó que «una dieta equilibrada, rica en fibra y compuesta por alimentos mínimamente procesados tiene efectos directos sobre la composición del microbioma», el cual desempeña funciones cruciales en la digestión, la respuesta inmunitaria y la inflamación. «Cuidar lo que comemos es cuidar todos esos mecanismos internos», concluyó.
Asimismo, los probióticos, prebióticos y postbióticos se presentan como una vía prometedora para mejorar la salud y la sostenibilidad alimentaria. Según el profesor, estos componentes «contribuyen a sistemas alimentarios más responsables, valoran subproductos y permiten desarrollar alimentos funcionales con mayor valor nutricional».
La obesidad y el sobrepeso son considerados una epidemia global, que avanza de forma silenciosa y continua. Se estima que más de 1.000 millones de personas en el mundo padecen obesidad, incluyendo 650 millones de adultos, 340 millones de adolescentes y 39 millones de niños, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Europa, se ha señalado que cerca del 60% de la población adulta tiene exceso de peso, siendo más favorable la situación en aquellos países que mantienen un patrón dietético mediterráneo, basado en productos frescos, locales y de temporada.
La directora de la Clínica de Sostenibilidad de la Universidad, Raquel Martín, hizo un llamado a la responsabilidad colectiva. «Debemos esforzarnos por optar por opciones que nos brinden calidad y cultura alimentaria, en lugar de dejarnos llevar por la comodidad y la rapidez», manifestó, añadiendo que «comer bien es también un acto de identidad y responsabilidad».













