El Hospital Universitario Virgen Macarena ha renovado su acreditación como CSUR (Centro, Servicio y Unidad de Referencia) del Sistema Nacional de Salud, consolidando su posición como un referente en el tratamiento de la esclerosis múltiple en España. Este reconocimiento valida la labor de un equipo que atiende a más de 2.000 pacientes, situando a la sanidad sevillana en la vanguardia asistencial, investigadora y docente en esta compleja enfermedad neurológica.
La responsable de la Unidad de Esclerosis Múltiple (UEMAC), la doctora Sara Eichau, destaca que la renovación de esta acreditación es un reconocimiento al esfuerzo colectivo del equipo. «Este respaldo no solo es institucional, sino que garantiza a los pacientes que están siendo atendidos en un centro con experiencia y capacidad para manejar casos complejos, así como acceso a tratamientos y estudios avanzados», señala.
Como unidad de referencia, el Macarena recibe pacientes no solo de Sevilla, sino de toda Andalucía y otras comunidades autónomas, con un 60% de los casos que atiende provenientes de fuera de su ámbito directo. La unidad mantiene una actividad intensa, evaluando a más de 200 pacientes semanalmente y recibiendo entre 10 y 15 nuevos casos cada mes, muchos de ellos derivados por la complejidad de sus condiciones.
Uno de los aspectos que distingue a esta unidad es su enfoque multidisciplinar. La esclerosis múltiple, que suele manifestarse en personas jóvenes, requiere un tratamiento integral que abarca no solo la neurología, sino también enfermería, neuropsicología, fisioterapia, investigación clínica y gestión sanitaria. «Liderar una unidad de referencia implica crear un espacio donde los profesionales colaboren hacia un mismo objetivo», explica Eichau, subrayando la importancia del trabajo en equipo ante esta patología crónica.
Desde hace diez años, la unidad ha implementado un protocolo de acogida que permite que, en su primer mes, cada paciente sea evaluado por todo el equipo. Este enfoque tiene como finalidad proporcionar información clara, reducir la incertidumbre y acompañar al paciente desde el inicio de su tratamiento. «El paciente siente tranquilidad al entender su situación y no se siente solo en el proceso», añade la especialista.
La evolución en el abordaje de la esclerosis múltiple ha sido notable en los últimos años. Según Eichau, el diagnóstico precoz ha mejorado significativamente gracias a los avances en técnicas de imagen y criterios clínicos. «Intervenir de forma temprana puede cambiar la evolución de la enfermedad y prevenir discapacidades a largo plazo», afirma. Además, los tratamientos han mejorado radicalmente; hace una década, las opciones eran limitadas y menos eficaces, mientras que actualmente existen fármacos que controlan la actividad de la enfermedad de manera más efectiva, permitiendo que muchos pacientes mantengan su vida laboral, familiar y social durante años.
La investigación es otro de los pilares fundamentales de esta unidad, que actualmente participa en unos 25 ensayos clínicos activos, facilitando así el acceso a tratamientos innovadores. Entre las líneas de investigación más prometedoras se encuentran las que buscan frenar la progresión de la enfermedad y restaurar la mielina. Asimismo, el equipo está desarrollando proyectos que abordan factores que influyen en la evolución de la enfermedad, como el tabaquismo, la obesidad, el ejercicio y la microbiota, además de iniciativas centradas en el bienestar del paciente, que incluyen técnicas de mindfulness y musicoterapia.
A pesar de los avances médicos, Eichau recuerda que la esclerosis múltiple plantea desafíos más allá del ámbito sanitario. «Los pacientes requieren apoyo para mantener su empleo y adaptaciones en su entorno laboral», señala, enfatizando la necesidad de combatir el estigma y la desinformación. «La esclerosis múltiple no se trata solo en el hospital; es una realidad que se vive en la vida cotidiana», concluye, resaltando la dimensión social de esta enfermedad que afecta principalmente a personas en etapas críticas de su vida.













