La obesidad se ha convertido en un problema de salud pública que afecta desproporcionadamente a las personas con menos recursos económicos, educativos y sociales. Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), esta situación se traduce en lo que ellas denominan una «doble desigualdad». Esta afirmación refleja que quienes sufren obesidad no solo lidian con una enfermedad crónica, sino que también enfrentan barreras estructurales en el acceso a tratamientos que no son un reto para aquellos con mayores ingresos.
El Dr. Diego Bellido, presidente de la SEEDO, señala que “la desigualdad no es una consecuencia, sino una parte del origen del problema”. En la nota de prensa emitida, el doctor destaca la necesidad de abordar los determinantes sociales que contribuyen a la prevalencia de la obesidad, enfatizando que “si no se abordan, no se reducirá la prevalencia”.
El estigma asociado a la obesidad es un factor adicional que complica la situación. Muchas personas que viven en zonas rurales, donde el acceso a servicios de salud especializados es limitado, dependen en gran medida de las farmacias comunitarias. Por otro lado, aquellos con empleos precarios o con horarios difíciles tienen menos oportunidades para recibir un seguimiento adecuado y realizar cambios de hábitos. En consecuencia, muchas de estas personas retrasan la consulta médica por temor a ser juzgadas.
Políticas necesarias para abordar la obesidad
La Dra. Irene Bretón, coordinadora del Área de Obesidad de la SEEN, subraya la urgencia de implementar políticas que aborden la obesidad desde múltiples frentes. Entre las recomendaciones se incluyen facilitar el acceso asequible a alimentos saludables, crear entornos urbanos que promuevan la actividad física, y asegurar una atención sanitaria que favorezca la detección temprana y el acceso a tratamientos eficaces.
Además, SEEDO y SEEN advierten que la obesidad no solo afecta la salud individual, sino que también representa un alto costo para el sistema de salud pública. Estiman que el coste de no abordar este problema en España supera los 130 000 millones de euros anuales y podría alcanzar los 161 000 millones de euros en 2030. A nivel global, la prevalencia de la obesidad se proyecta que aumentará del 16 % actual al 39 % en 2040, con un crecimiento más significativo en las regiones con menores ingresos.
El Dr. Bellido destaca que lograr reducciones de peso clínicamente significativas aportaría un beneficio considerable tanto para el sistema de salud como para la sociedad en general. “Ya no es una enfermedad concentrada en los países ricos, sino que está desplazándose hacia quienes tienen menos recursos para afrontarla. En la actualidad, el 6 % de la carga global está en países más pobres y en 2040 será el 26 %”, concluye el doctor.
La problemática de la obesidad y su relación con la pobreza requiere una atención urgente y un enfoque integral para reducir la desigualdad y mejorar la salud de las poblaciones más vulnerables.













