Un reciente informe titulado «Importa» ha puesto de manifiesto la preocupación de muchas mujeres diagnosticadas con cáncer de mama respecto a su estabilidad laboral. Según el estudio, casi todas las pacientes que recibieron un diagnóstico temprano y fueron sometidas a cirugía han experimentado un impacto significativo en su desempeño profesional.
El informe, elaborado por la Federación Española de Cáncer de Mama en colaboración con otras entidades, muestra que un tercio de las encuestadas ha considerado abandonar su actividad laboral. Además, el 29% de las participantes estima que necesita realizar cambios en sus responsabilidades laborales o en su puesto de trabajo.
Una de las conclusiones más alarmantes del estudio es que el 53% de las mujeres teme perder su empleo debido a su condición de salud y las exigencias del tratamiento. Asimismo, un 37% se siente incómoda al comunicar a sus compañeros su enfermedad, y tres de cada cuatro se inquietan por no poder cumplir con sus tareas habituales.
El informe destaca que cada año se diagnostican 38.000 nuevos casos de cáncer de mama en España, de los cuales un 70% pertenecen al subtipo precoz HR+/Her2-. Aunque un tercio de estas pacientes recibe el alta, muchas continúan en riesgo de recaídas, lo que genera un miedo persistente incluso años después del diagnóstico inicial.
La reincorporación al trabajo después del tratamiento no es sencilla. Las mujeres se enfrentan a diversas dificultades, como la necesidad de solicitar bajas médicas (80%), ausentarse para consultas (72%) o lidiar con la fatiga y la falta de concentración que a menudo acompaña al tratamiento (70%).
Los autores del estudio señalan que estos obstáculos afectan tanto al desempeño laboral como al bienestar emocional de las pacientes. Solo un 12% de las mujeres se siente «realmente preparada» para regresar al trabajo, lo que pone de manifiesto el reto que implica esta transición.
Conchi Biurrun, paciente y representante de la Federación Española de Cáncer de Mama, expresa que los efectos secundarios persistentes pueden modificar la vida cotidiana de las pacientes, afectando no solo su trabajo, sino también su salud mental y sus relaciones personales.
Por último, el informe señala que es fundamental que las pacientes reciban información clara y comprensible sobre su situación, algo que muchas veces no se cumple. La incertidumbre relacionada con el regreso al trabajo, junto con la necesidad de atender citas médicas, provoca preocupación en el 55% de las encuestadas, afectando su vida personal y profesional.













