La utilización de la inteligencia artificial (IA) en los programas de cribado de cáncer de mama ha mostrado resultados prometedores, aumentando la detección de casos en un 30% y reduciendo en un 44% la carga de trabajo para los radiólogos. Estas afirmaciones fueron presentadas por el radiólogo holandés Ritse Mann durante el 15º Congreso Europeo de Cáncer de Mama, que se está llevando a cabo en Barcelona hasta el viernes.
En el debate titulado «IA en los programas de cribado de mama: reemplazando las lecturas humanas», Mann defendió que la IA no solo detecta más cánceres, sino que también identifica tumores con mayor afectación ganglionar, lo que indica que son más avanzados. A pesar de estos avances, otros especialistas, como la radióloga noruega Solveig Hofvind, hicieron un llamado a la cautela, afirmando que aunque la IA puede ser beneficiosa, aún necesita más tiempo y evidencia antes de ser implementada de forma masiva.
Mann citó diversos estudios que respaldan el uso de la IA en la detección mamográfica. En sus palabras, «puede sonar extraño, pero sinceramente creo que hay mejores formas de emplear mi tiempo». El radiólogo destacó que, a pesar de que el cribado ha demostrado reducir la mortalidad y salvar vidas, hay un 25% de los tumores que podrían haberse detectado antes. «La mayoría son cánceres visibles hasta dos años antes», enfatizó.
La eficacia de la IA es notable, ya que, según Mann, «iguala o supera a los radiólogos en muchos estudios» y detecta tumores más grandes y relevantes. Un ensayo importante mostró que la IA redujo la carga de trabajo en un 44% y logró detectar un 30% más de cánceres, y en una investigación reciente, los tumores identificados por IA eran más grandes y con mayor afectación ganglionar que aquellos detectados por humanos.
Por su parte, Hofvind advirtió que la mayoría de estas evidencias provienen de entornos controlados, no del mundo real, donde existe una gran variabilidad. También mencionó los elevados costos de la IA y su impacto ambiental, así como la necesidad de actualizaciones y entrenamiento constante para su uso adecuado. «Necesitamos más evidencia antes de implementarla ampliamente», concluyó.
El debate también incluyó la opinión de Simone Schiaffino, quien apoyó el uso de la IA, argumentando que la evidencia es cada vez más sólida y que permite una medicina personalizada. En contraste, la radióloga escocesa Fiona Gilbert señaló que es crucial demostrar que la IA no provoca sobrediagnósticos y que es capaz de diagnosticar «cánceres agresivos». Gilbert destacó la necesidad de obtener más datos sobre los cánceres de intervalo diagnosticados por IA.
El oncólogo Javier Cortés, miembro del comité científico del congreso, observó que en los próximos años se verá un aumento significativo de la IA en diversas áreas de la medicina, incluyendo la anatomía patológica y los ensayos clínicos, complementando el trabajo médico sin reemplazarlo. Sin embargo, también planteó una preocupación sobre la financiación de los fármacos aprobados en Europa, ya que un 28% no están financiados en España.













