El escritor navarro Juan Gracia Armendáriz ha compartido su experiencia tras haber recibido tres trasplantes de riñón a lo largo de su vida. A sus 61 años, reflexiona sobre la enfermedad renal crónica que le fue diagnosticada a los 18 años y sobre cómo ha moldeado su trayectoria personal y literaria.
Su última obra, titulada Diario de la frontera, publicada este año por Demipage, cierra una trilogía que incluye los libros Diario del hombre pálido y Piel roja. A través de estas narraciones, Gracia Armendáriz explora más de cuatro décadas de convivir con una patología que ha alterado su vida de manera profunda.
En sus palabras, «los órganos trasplantados tienen una fecha de caducidad». Esta afirmación refleja la realidad que enfrentan muchos pacientes con enfermedades crónicas, quienes deben lidiar con la fragilidad de la salud en un contexto donde la tecnología médica avanza constantemente.
Gracia Armendáriz recuerda sus inicios en el tratamiento de hemodiálisis, un proceso que ha evolucionado significativamente desde que comenzó en 1983. Aquel entonces, las máquinas eran menos eficientes y el proceso más doloroso. Sin embargo, hoy en día, los avances han permitido que las sesiones sean más llevaderas, aunque la experiencia sigue siendo dura. «La vida en hemodiálisis es muy dura. El que diga lo contrario no está siendo fiel a la verdad», señala.
El autor destaca el impacto psicológico de la enfermedad, ya que los pacientes deben estar en constante vigilancia de su estado y de las restricciones en su dieta y consumo de líquidos. «Hay un cansancio físico y psicológico muy evidente», comenta, añadiendo que el soporte comunitario en la sala de diálisis puede ser a la vez un alivio y un recordatorio de la fragilidad de la vida.
Cuando un trasplante renal resulta exitoso, como ocurrió con Gracia Armendáriz, la vida puede mejorar drásticamente. «De repente, todo cambia. Puedes comer de todo y hacer una vida completamente normal», explica. Sin embargo, aclara que la realidad del trasplante no es tan simple como algunos piensan; el cuidado posterior y el tratamiento inmunosupresor son fundamentales para evitar el rechazo del órgano.
El escritor también ha tenido que enfrentar la hiperinmunización, una condición que complicó su búsqueda de un donante compatible. Gracias a un programa de trasplantes cruzados, logró recibir un nuevo riñón, un proceso que considera «una maravilla».
En España, el sistema de donación y trasplante es considerado uno de los mejores del mundo, permitiendo que miles de personas como Gracia Armendáriz puedan acceder a tratamientos que mejoran su calidad de vida. «Afortunadamente, vivo en el mejor país del mundo para tratar mi enfermedad», subraya el autor.
Después de más de 40 años enfrentando esta enfermedad, Gracia Armendáriz ha desarrollado una sensibilidad especial hacia su propio cuerpo. «Un paciente llega a tener una sensibilidad con su cuerpo como la que tienen los atletas», asegura, destacando cómo vivir con una enfermedad crónica puede agudizar la conciencia corporal.
La experiencia de Juan Gracia Armendáriz es un testimonio de lucha y resiliencia, que invita a reflexionar sobre la importancia de la salud y el valor de la vida.













