Juan José Badiola, patólogo y catedrático de Sanidad Animal en la Universidad de Zaragoza, ha hablado con 20minutos en medio de la crisis sanitaria provocada por el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius. Este virus ha causado ya la muerte de tres personas a bordo y ha generado alarma internacional.
Badiola explica que el hantavirus es un grupo de virus de la familia Bunyaviridae, identificados por primera vez en Corea del Sur, en el río Hantán, de donde proviene su nombre. La cepa que afecta actualmente, conocida como la cepa andina, es endémica del Cono Sur, especialmente en Argentina y Chile. Se trata de una enfermedad zoonótica transmitida por roedores, principalmente ratones de cola larga y ratas, que no muestran síntomas pero son portadores del virus.
El contagio se produce a través del contacto con heces, orina o saliva de estos roedores, que al secarse y removerse pueden generar aerosoles infectantes. Sin protección como mascarillas o guantes, el riesgo de contagio es elevado. La cepa andina es especialmente peligrosa porque sus síntomas iniciales son similares a una gripe común, pero puede evolucionar rápidamente hacia un síndrome cardiorrespiratorio grave que afecta la capacidad pulmonar y puede ser fatal si no se recibe atención médica intensiva.
La tasa de mortalidad de esta cepa es alta, según estudios estadounidenses alcanza el 40%. Badiola comenta que en Europa apenas se habían registrado casos, con una posible excepción en Cataluña hace unos años, mientras que en América y Asia se han dado brotes importantes. No existe un tratamiento específico, y los casos graves solo pueden manejarse con cuidados intensivos, que incluyen respiración asistida, diálisis y transfusiones si hay hemorragias.
En comparación con la COVID-19, el experto señala que el hantavirus tiene mucho menor contagio pero mayor letalidad, lo que reduce su potencial pandémico. Sin embargo, se ha detectado un caso sospechoso de transmisión entre personas fuera del barco, en el caso de una azafata que mantuvo contacto cercano con uno de los infectados.
Respecto a la gestión del crucero, el Gobierno decidió que no atracara en Canarias, sino que permanezca fondeado para evacuar pasajeros con naves auxiliares. Badiola critica esta decisión, señalando que negar el atraque podría ser irresponsable y peligroso, ya que podrían producirse muertes en el traslado a otro país.
Para controlar el brote, el patólogo insiste en que todos los pasajeros, incluidos los asintomáticos, deben ser aislados. Propone que se les aloje en hoteles grandes y separados en Canarias durante al menos un mes, con un mes adicional de precaución, para evitar nuevos contagios. Reconoce que esta medida es incómoda para los afectados, pero la considera imprescindible para garantizar la seguridad sanitaria.
Finalmente, Badiola transmite un mensaje de calma a la población, recordando que este virus no es nuevo y que no tiene un potencial pandémico elevado. Asegura que, aunque es letal, no generará una pandemia como la COVID-19 y que la preocupación debe mantenerse en niveles razonables.












